El mallorquín que retrató la Fiebre del Oro en el Salvaje Oeste

Año 1849, la ciudad de San Francisco cuenta con unos 70 años y acaba de convertirse en urbe estadounidense. Llega a ella un mallorquín, Augusto Ferrán y Andrés, atraído por una supuesta Fiebre del Oro. Intrigado por los seres que pululan por el Viejo Oeste, Augusto se dirige hacia ese lugar para retratar a las curiosas personas atraídas por el sueño de hacerse ricos. Formado como artista, sobre todo escultor, dibujó a vaqueros, mineros, jinetes, borrachos, transeúntes y muchos otros personajes que poblaban las por entonces todavía hispanas tierras de California. Nacido en Mallorca en 1813, Augusto fue un hombre de cultura, criado en el seno de una familia artística y murió en La Habana, donde fue director de la Escuela de Bellas Artes, en 1879. Y entre un extremo y otro, una vida repleta de viajes, obras y anécdotas.