El turismo estadounidense siguió con su espiral ascendente en Baleares en 2025. Mientras el efecto Trump continúa socavando los atractivos del país como mercado receptor, las estadísticas permiten constatar su creciente poderío como mercado emisor hacia destinos de todo el mundo desde el final de la pandemia. El Archipiélago es un reflejo fiel de esta dicotomía: la subida en las llegadas y el gasto turístico está impulsando su escalada en el ranking de caladeros de las Islas en un momento en que el interés de los baleares en devolver la visita está cayendo en picado.