Pena de muerte para todos: China elimina las mafias del fraude en el sudeste asiático

—Después de disparar y asesinar a esa persona, ¿qué sentiste? —¿Hace falta sentir algo? Había que organizar la ceremonia de adhesión de un nuevo miembro, así que Chen Dawei ordenó a sus secuaces que eligieran a alguien entre los miles de individuos que la mafia Wei mantenía secuestrados. El desgraciado resultó ser un joven de nombre Ma Moude, a quien maniataron e hicieron arrodillar frente al cañón del revólver. —¿Acaso no era un ser humano? ¿Un ser humano viviente? —insiste el policía. —No sentí nada —zanja, sin más gesto que una ligera sacudida de cabeza. Chen, pelo rapado, rostro granujiento, bigotillo de adolescente, ataviado con un chaleco azul que deja asomar tatuajes sobre brazo y pecho, ya no está en... Ver Más