Omar Hatamleh: «En 2050 solo una pequeña parte de la población mundial trabajará"

El asesor jefe de IA de la NASA, Omar Hatamleh , está convencido de que los niños que están naciendo ahora tendrán una esperanza de vida de 120 años. También espera que, dentro de poco, los robots se conviertan en médicos, viajemos en coches aéreos y la mayoría de la humanidad viva gracias a una renta universal básica . Porque la inteligencia artificial se ocupará de casi todo el trabajo. El ingeniero de origen español ha publicado recientemente el libro ' Inteligencia artificial e innovación ' (Deusto), en el que, junto al escritor y empresario Michael Lewrick, invita a la sociedad a cambiar su mentalidad y a aprender lo necesario para aprovechar la IA. Porque cree que el que no lo haga estará condenado a «perder competitividad y relevancia» en esa nueva realidad en la que las máquinas amenazan con ponerlo todo patas arriba. Y rápido, según explica a ABC. — En el libro, señalan que si las personas y las instituciones no quieren que el tren de la IA les pase por encima, básicamente, tienen que dejar de pensar como lo ha hecho el ser humano desde que el mundo es mundo... — Tenemos que empezar a pensar de forma exponencial y dejar de hacerlo de forma lineal, que es como se ha hecho hasta ahora. Si te fijas, el humano, a lo largo de la historia, ha sufrido cambios lineales y muy espaciados. Pasamos de cazadores a agricultores. Luego surgieron los artesanos. Tenían que pasar muchos años para que se dieran los cambios necesarios para que nos transformásemos como sociedad. Lo que pasa ahora todo va a cambiar cada vez más rápido. — ¿Qué riesgo corre el que no sea capaz de adaptarse? — Eso depende de quién seas. Pero, en primer lugar perderás competitividad y relevancia. No podrás sacar ventaja a cualquiera en tu misma situación que sea capaz de sacar partido a la IA. — ¿Qué les diría a los que no les interesa o se niegan a usarla? — Pues que van a perder toda la ventaja que puedan tener, porque no hay ningún ámbito ni ningún trabajo en el que la IA no pueda ayudarte exponencialmente. Por ejemplo, un estudiante de Filosofía puede usarla para mantener conversaciones muy profundas, parecidas a las que tendría con un profesor con décadas de experiencia. A un ingeniero le puede dar ideas para diseñar edificios. A un matemático le puede ayudar a resolver ecuaciones muy complicadas. — El problema es que se sigue utilizando mal. Hace poco un abogado en Canarias fue multado por citar en un juicio 48 sentencias falsas que le 'sopló' la IA... — Eso son alucinaciones de la máquina. Pero se están puliendo mucho según se van lanzando nuevas versiones de la IA. Correctamente empleada, te puede traer mucho valor. — Pero también te puede arruinar.. . — Por eso es importante saber cómo usarla. La mayoría de la gente ahora la usa mal. Ven una barra de búsqueda y la utilizan como si fuese el buscador de Google. La IA generativa no está pensada para eso, sino para mantener conversaciones profundas, buscar ideas y pulirlas. Si lo usas como si fuera Google tu pensamiento crítico se resentirá. — En el libro dice que en el futuro hasta los diseñadores de moda serán virtuales y dirigirán equipos deportivos. Si las máquinas acaban haciéndolo todo, ¿la vida no perderá sentido? — En el futuro llegará un momento en el que las máquinas puedan cumplir con la mayoría de trabajos, tanto con los físicos, con los robots, como con los intelectuales. Para 2050, yo espero que solo una parte muy pequeña de la población global tenga trabajo y el resto vivirá de una renta básica universal. Pero la crisis no vendrá por ahí, porque la sociedad se le dotará de lo necesario. La crisis real va a ser quedarnos sin sentido como humanos. — Mucha gente podría tener problemas para aceptar un mundo así... — Es completamente normal pensar así. Por eso es importante que comencemos a trabajar colectivamente en buscar una solución a la falta de identidad. — Si tuviese que aconsejar a un joven qué estudiar para estar preparado para ese mundo, ¿qué le diría? — Si es un niño que ha nacido ahora, la verdad es que no tengo ni idea. Una persona de 18 años todavía está a tiempo para el cambio, y yo le aconsejaría que no se centrase en un solo ámbito. Le diría que estudiase Matemáticas, Física, Filosofía e Historia. Respecto a cómo podemos diferenciarnos de la IA y ser relevantes durante el mayor tiempo posible, también es muy importante cuidar del pensamiento crítico, la inteligencia emocional y de la adaptabilidad. — ¿Y los niños deberían poder usar la IA sin límites? — Yo no creo en las barreras, creo en enseñar a los niños a manejar bien las herramientas. Si la usan correctamente, puede ayudarles a potenciar sus habilidades bastante. — Entre los ámbitos en los que la IA más está avanzando destaca el de la salud. ¿Se imagina a un robot adoptando el papel del médico de cabecera? — Eso va a llegar y es solo cuestión de tiempo. Es imposible que una persona esté al tanto de todos los avances científicos que se producen; luego, los hay que tienen muchos pacientes y no pueden conocerlos bien ni a ellos ni su historial. Yo creo que el cambio se dará en dos fases. La primera será la IA que tendrá acceso a todo el conocimiento médico y trabajará codo a codo con el facultativo. La segunda llegará en una década. Será cuando comience a ser posible crear médicos generales completamente automatizados. — ¿Cuál es su mayor temor con la IA a diez años vista? — Llegará un momento en el que lo que sea bueno para los humanos no será bueno para la inteligencia artificial. Me da miedo que la IA nos pueda ver como una amenaza para su progreso. Pero las ventajas de emplearla, como he dicho, son exponenciales en muchos campos, desde la medicina hasta la economía. — Demasiadas para parar... — Sí. Ya no hay marcha atrás, solo hacia adelante. Tenemos que asegurarnos de que no podemos perder el control, porque nos impactará a todos de forma negativa. Vamos a tener que trabajar juntos para controlar un sistema más potente que cualquier otra cosa que hayamos conocido antes. — ¿Cuál es el peor error que podemos cometer? — Perder el control. No podemos tener mucha regulación, porque eso puede dañar la innovación, pero tampoco podemos dejar a las compañías hacer lo que quieran. Debemos encontrar la forma de controlar la IA para evitar que nos vea como un obstáculo. ¿Cuándo en la historia hemos visto a un ser más inteligente ser controlado por uno menos inteligente? Ese es el gran reto.