La literatura venatoria ha llegado a ser una rama importante de la literatura en general, no solamente por lo que se prestan sus historias y narraciones al empleo de todo el esplendor y suntuosidad del lenguaje, sino también por haber sido cultivada con esmero por los más grandes escritores desde la Edad Media hasta nuestros días. España registra en su bibliografía venatoria obras de insignes monarcas, como los Reyes Alfonso X, Alfonso XI o Pedro I El Cruel; príncipes ilustres, como Don Juan Manuel, nieto de Fernando III; grandes señores, tan notables en letras como el Canciller Mayor de Castilla Pedro López de Ayala, Don Beltrán de la Cueva, duque de Alburquerque, y Don Fadrique de Zúñiga y Sotomayor, caballero muy principal en la Corte de Carlos V; monteros renombrados de reyes castellanos, como Juan Mateos y Alonso Martínez de Espinar; y tantos otros autores célebres de venación como ha habido, desde el erudito Pedro Núñez de Avendaño hasta Nicolás Fernández de Moratín, padre del autor de El sí de las niñas.