Probablemente, es la queja más común que se pueda escuchar en la barra de cualquier bar. Desde que acabó la pandemia, el coste de la vida se ha disparado y los sueldos no parecen acompañar esta subida. Todo está más caro y el dinero ya no renta lo mismo. Pero, ¿qué hay de cierto en esa sensación generalizada de empobrecimiento que tiene la mayoría de la población?