Durante la Transición, la izquierda más allá del PSOE era comunista sin excepción. La llamada ‘sopa de siglas’ que la integraba se repartía las definiciones de marxista-leninista, maoísta, trostkista, albana, prosoviética, eurocomunista... PTE, ORT, LCR, LC, MC, PCE, PCE (i), PCE (r), PCE (m-l), Convención Republicana, ERC, BNG, HB y más, tal vez hasta llegar a catorce, como ha datado ese espectro, ya hoy, Gabriel Rufián. Salvo el PCE de Santiago Carrillo, tildado de ‘revisionista’, los demás eran encapsulados como ‘extrema izquierda’. Los socialistas sufrían también su propia atomización: PSOE, PSOE (h), PSP, PSA... Las primeras elecciones democráticas con todos los partidos legalizados se los llevaron a todos por delante, menos al PCE y los de arraigo nacionalista, y muchos de sus dirigentes o militantes se incorporaron al PSOE en una aceptación repentina de la socialdemocracia, abriendo un espacio simbólico para los más zurdos en una corriente interna denominada Izquierda Socialista.