Sesudos estudios y mala sangre

Es reconocible. Una mujer mayor va con un carro por la acera de una calle. Llega a la puerta de una casa. Toca el timbre del telefonillo, y se oye una voz de hombre que dice: «¿Quién es?». Y ella responde: «Pues, ¿quién va a ser? Abre ya, coño».