En los últimos años, al Perú no le ha faltado una buena proporción de políticos con poca sangre en la cara. Entre estos hemos tenido presidentes, líderes de partidos, congresistas, alcaldes y personajes encumbrados en altas posiciones del aparato público. Forzados a ensayar un orden de méritos entre esta extensa lista, es muy posible que Vladimir Cerrón, líder del partido Perú Libre, aparezca muy cerca del tope en la escala de desfachatez.