Arde Roma

La política peruana sufre de una ironía cruel: cuando creemos haber ganado una batalla táctica, solemos haber perdido la guerra estratégica. La censura del ahora expresidente José Jerí y la elección, por 64 votos, de un presidente encargado de izquierda radical no es un simple relevo administrativo; es un verdadero y perentorio reordenamiento del tablero en plena campaña electoral. La excelencia suprema consiste en romper la resistencia del enemigo sin combatir, decía Sun Tzu en “El arte de la guerra”, y tal parece que alguien pretendió jugar al estratega experto aquí.