Antes del inicio de la campaña electoral, bienintencionados ciudadanos con preferencias promercado anhelaban mayor unidad entre las candidaturas de derecha. Promovieron encuentros formales y casuales, mesas de diálogo y mesas de mantel largo, retiros reflexivos que terminaron en retiradas, todos intentos infructuosos. La derecha fue dividida a estas elecciones generales, y ahora, además, corre enfrentada sin lugar para la tregua. El reciente episodio de nuestra crisis política ha acentuado la zanja entre Fuerza Popular (FP) y Renovación Popular (RP). Mientras los primeros arriesgaron popularidad a costa de proteger la continuidad de José Jerí, los segundos apostaron por la carambola que terminó llevando a Palacio de Gobierno a una reliquia de la izquierda provinciana.