Makhachev cierra la puerta a su pelea contra Topuria: «La UFC no la quiere en este momento»

En el ecosistema actual de las artes marciales mixtas, pocos enfrentamientos poseen la carga intelectual y técnica que destila un posible choque entre el campeón del peso wélter de la UFC y número uno del ranking libra por libra, Islam Makhachev , y el monarca de la división del peso ligero y número dos del citado ranking, Ilia Topuria . No estamos ante una simple colisión de fuerzas, sino ante el duelo definitivo entre la escuela daguestaní y la sofisticación del golpeo hispanogeorgiano. Desde una perspectiva analítica, la contienda plantea un interrogante más que interesante: ¿puede el orden táctico de Ilia Topuria imponerse a la incansable lucha cuerpo a cuerpo de Islam Makhachev ? Su centro de gravedad bajo y su base de lucha grecorromana, unido al excelso nivel de jiu-jitsu brasileño, le otorgan una resistencia al derribo que pocos han testado. Sin embargo, Islam no es solo un luchador; es un arquitecto del desgaste. Su capacidad para encadenar transiciones desde el 'clinch' convierte cualquier contacto en un laberinto sin salida. Es por ello que la inmensa mayoría de aficionados a las artes marciales mixtas (MMA) están pidiendo a gritos este duelo, catalogado como una pelea generacional. La realidad es que la pelota está en el tejado de la UFC y lo que apunta el propio daguestaní es que es un choque que no se realizará a corto plazo. «Definitivamente no habrá una pelea con Topuria en la Casa Blanca, ya tiene un oponente en su horizonte. La UFC no quiere hacer esta pelea por el momento», señaló recientemente Islam Makhachev preguntado por si sería su siguiente rival el hispanogeorgiano. Y es que la rivalidad trasciende al plano puramente deportivo, es también un choque de culturas de la lucha, el combate de la década. La narrativa de este duelo ha trascendido lo deportivo para entrar en lo personal. Con Makhachev ahora consolidado en el peso wélter tras imponerse a Jack Della Maddalena, el desafío de Topuria de ascender por la «triple corona» añade una capa de epicidad. No es solo el número uno libra por libra lo que está en juego; es la validez de un linaje frente a la insurgencia de un talento que se niega a aceptar jerarquías. Si este duelo se materializa en 2026, será uno de los duelos más interesantes de la historia del deporte.