Esta vivienda ubicada en Barcelona demuestra que el tamaño no limita ninguna reforma ni objetivo. Con un buen proyecto y una buena planificación, se puede lograr esa sensación de hogar agradable y acogedor sin importan los metros cuadrados disponibles. En este caso se trata de una vivienda para una pareja que vive en Alemania y que viaja habitualmente a Barcelona, y lo que buscaban era un piso diseñado como un refugio donde bajar el ritmo y disfrutar del tiempo en casa. Para ello, encargaron el proyecto al estudio de interiorismo de Pia Capdevila con la idea de alejarse de soluciones neutras o impersonales habituales en viviendas de uso temporal. Así, se ha logrado una casa pequeña, serena y muy vivida.