Los disruptores endocrinos son sustancias que tienen la capacidad de interferir con el sistema endocrino u hormonal del cuerpo humano, provocando efectos nocivos para la salud. En los años 90 ya se empezó a hablar de disruptores endocrinos pero no ha sido hasta la actualidad cuando realmente hemos empezado a entender su importancia y vinculación con ciertas patologías. Cada vez más expertos y asociaciones alertan sobre ello y aconsejan limitar su uso. Es el caso de Nicolás Olea, catedrático de Radiología y Medicina Física, quien advierte que “vivimos rodeados de sustancias químicas que alteran nuestro equilibrio hormonal sin que apenas seamos conscientes”. También desde la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria mandan recomendaciones dirigidas a reducir el contacto con disruptores endocrinos (EDC), especialmente “en las etapas más vulnerables del desarrollo humano: gestación, lactancia y la infancia, ya que la exposición en estas fases puede tener consecuencias a largo plazo para la salud”, explican. “Además, los daños ocasionados por estas sustancias pueden transmitirse a las generaciones futuras: hijos, nietos o incluso bisnietos”, añaden.