¿Qué nombre se le puede dar a un bar en Plasencia cuando tiene al lado otro llamado Picasso? Pues Dalí. Eso fue lo que le sugirió un cliente al suegro de Ángel Luis Vilaseca cuando pensaba cómo llamar a su establecimiento. "Así hay dos pintores en la zona", le dijo al hostelero. Y con Dalí se quedó hace más de cuarenta años, y hasta hoy.