De un tiempo a esta parte, en las películas andaluzas hay guiños al País Vasco. Por más que cuando llega el verano, las playas de Cádiz se llenen de euskaldunes, esos giros de guión responden casi en exclusiva a razones de presupuesto. Rodar en el País Vasco sale a cuenta. Mientras en las comunidades de régimen común, los incentivos no pueden exceder del 30%, en Euskadi y Navarra han comenzado a aplicar deducciones que permiten a las producciones desgravarse hasta un 70% de lo invertido. Una suerte de dumping fiscal aplicado a la industria del cine.