Emilio Fernández de los Santos «Caracafé» acaba de ganar la medalla al Mérito Civil por su labor con los niños de las Tres Mil Viviendas, el barrio sevillano en el que se crió junto a sus diez hermanos. Alma de la Fundación Alalá, que ofrece oportunidades educativas a los alumnos del barrio más pobre de España, ha compuesto la banda sonora de tres películas, actuado en infinidad de teatros y acompañado a Niña Pastori, Pepe de Lucía, Manuel Molina o Manzanita. En esta parte de la entrevista, que tuvo lugar el pasado jueves en la Factoría Cultural, situada en el corazón del barrio, habla de la integración de los inmigrantes y de los efectos de los subsidios generalizados sobre los que se pronunciaron anteriormente dos párrocos del Polígono Sur. -Hablaba antes de los gitanos y los payos que conviven en las Tres Mil Viviendas. ¿Qué está pasando con la inmigración de otros países que llega al barrio? -Dije antes que no hay que mirar colores, ni razas ni nada, sino que hay que abrir los brazos a las personas buenas y darles oportunidades. -¿Y a las malas? -A las malas incluso para hacerlas buenas, porque el cariño puede hacerlo. Aunque sea a la tercera y yo te siga diciendo que te quiero y te voy a abrazar. Y te rindes ante todo eso. Aquí han venido muchos inmigrantes africanos, además de bolivianos y colombianos. Tú no te imaginas cómo son admitidos aquí en el barrio por nuestros habitantes. Alucino porque se sienten queridos, se sienten protegidos, se sienten ayudados y se sienten libres. Yo los escucho decir qué alegría, cómo me tratan, cómo me ayudan. Dicen que viven muy bien y que se sienten libres. Son gente que ha venido en patera y y los queremos. Aquí todos somos iguales. Desgraciadamente hay quien todavía mira el racismo y mira a las personas por su color y desprecian, qué cosa más fea, por Dios. - ¿Hay inmigrantes en las Tres Mil que no respetan la cultura y tradiciones de aquí? -Yo trato aquí con papás y con niños, incluso inmigrantes africanos que están aquí en nuestra fundación. Y son maravillosos. -¿También los musulmanes? -Sí. Yo no he tenido problemas con ellos. Ellos encantados y nosotros encantados. Nuestros brazos están abiertos. -Jaime Conde y Sergio Codera, párrocos de la Oliva y Jesús Obrero, sostienen que los subsidios generalizados están alentando la pobreza estructural. ¿Está de acuerdo? -Sí, totalmente de acuerdo. Pero también existe otra parte que es que había personas a las que sus medios económicos no le llegaban para subsistir. Y por esa causa, cuando yo hace diez años empecé con la Fundación Alalá y no estaban esas paguitas, había muchas personas que no podían comprar el desayuno de los niños por la mañana para ir al cole, incluso no lo podían llevar al cole. Yo digo que el que quiera trabajar maravilloso, que cotice y aporte a la sociedad y tal, pero estas paguitas les viene bien a muchas personas que no tienen formación, o por su edad o por la circunstancia que sea. Esa ayuda económica les permite llevar su vida. -¿No debería ser algo temporal en lugar de una forma de vida? -Yo imagino que a estas personas que cobren estas ayudas y paguitas, en cuanto le ofrecieran un trabajo digno que superase eso, lo aceptarían. Lo que pasa es que hay personas que no están formadas, que entre la paguita y cuatro cositas que sacan con la venta ambulante, pues pueden llevar a sus niños al cole. Pero las instituciones deben ofrecerles formación. Aunque también digo que si pudieran ganar más de mil euros, digo yo 1.600 euros, en un trabajo, lo aceptarían.