El Ayuntamiento de Barcelona intensifica su ofensiva contra las irregularidades en las zonas de alta afluencia turística. En una reciente actuación en el entorno del Park Güell, concretamente en el barrio de la Salut, se han detectado un total de 396 infracciones tras inspeccionar 27 establecimientos comerciales, entre los que se incluyen tiendas de souvenirs, locales de alimentación, bares y restaurantes. Esta intervención forma parte de la 14ª multiinspección del mandato y se alinea con el Pla Endreça y la estrategia municipal sobre Espacios de Gran Afluencia (EGA), que tienen como objetivo principal reducir el impacto del turismo masivo y proteger la calidad de vida y la convivencia vecinal en las áreas más tensionadas de la capital catalana. Como consecuencia directa de la gravedad de las irregularidades encontradas, las autoridades han procedido al precinto de cinco locales comerciales. Cuatro de estos cierres se deben a deficiencias críticas en las instalaciones eléctricas y el suministro, que suponían un riesgo para la seguridad. El quinto establecimiento ha sido clausurado por razones de salud pública, tras detectarse la presencia de plagas en sus instalaciones. El consistorio ha confirmado que todas las infracciones detectadas darán lugar a la apertura de los expedientes sancionadores correspondientes, aplicando las medidas correctoras y punitivas que establece la normativa vigente. El análisis detallado de las actas levantadas muestra un amplio abanico de incumplimientos. El mayor volumen de sanciones, un total de 151, está relacionado con la normativa de paisaje urbano, lo que implica la presencia de carteles, rótulos y otros elementos visuales no autorizados que deterioran la estética de la zona. Le siguen 125 infracciones vinculadas directamente con la licencia de actividad; es decir, establecimientos que operaban fuera de los términos para los que fueron autorizados, realizaban actividades no permitidas o combinaban diferentes usos sin el permiso correspondiente. Otras áreas con un número significativo de sanciones son las relacionadas con la normativa laboral y de Seguridad Social, donde se han registrado 30 irregularidades. La gestión de residuos acumula 19 expedientes, mientras que se han detectado 15 infracciones por la venta de souvenirs sin la debida autorización. En materia de hacienda pública, se han registrado 15 sanciones por impago de tributos municipales y otras cinco relativas a tributos estatales. Finalmente, se han contabilizado 22 faltas graves en materia de salud pública y ocho por ocupación indebida del espacio público con terrazas o expositores. La complejidad de la operación ha requerido la formación de un equipo multidisciplinar en el que han participado inspectores de los servicios centrales del Ayuntamiento, personal del distrito de Gràcia y técnicos del Instituto Municipal de Hacienda. Junto a ellos, han intervenido agentes de la Guardia Urbana de Barcelona y especialistas de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), la Inspección de Trabajo y la Agencia Tributaria. Como novedad en este tipo de operativos, se ha sumado la compañía eléctrica Endesa, cuya participación ha sido clave para detectar cuatro situaciones anómalas en el suministro eléctrico, relacionadas con posibles fraudes o conexiones ilegales que entrañan un grave peligro. Una vez finalizada la fase de inspección de los locales, los servicios municipales de limpieza han intervenido en la zona para eliminar pintadas y grafitis de las fachadas y el mobiliario urbano. Esta acción se ha saldado con un total de catorce actuaciones que han permitido restaurar más de 120 metros cuadrados de superficie, contribuyendo a la mejora del paisaje urbano del barrio. Muchas de las irregularidades más comunes detectadas durante la inspección se centran en la venta de souvenirs fuera de las áreas autorizadas o en establecimientos cuya licencia no lo permite. Asimismo, es frecuente encontrar locales que combinan diversas actividades, como bar y tienda, sin tener los permisos necesarios para ello, lo que genera una competencia desleal y dificulta el control administrativo. En los locales de alimentación y restauración, las anomalías más preocupantes incluyen fallos en el mantenimiento de la cadena de frío, la caducidad de los productos y las condiciones generales de salubridad e higiene. La primera tenienta de alcaldía y regidora del distrito de Gràcia, Laia Bonet, ha valorado muy positivamente la intervención y ha subrayado su importancia estratégica. Según Bonet, "esta actuación ayuda a endreçar y a poner orden a una realidad que no se puede permitir en ningún lugar, pero todavía menos en barrios con una presión turística como los entornos del Park Güell". Sus palabras refuerzan el compromiso del gobierno municipal de seguir trabajando para asegurar que la actividad económica sea compatible con el descanso y el bienestar de los vecinos, especialmente en los puntos más sensibles de la ciudad.