El conflicto en Europa convierte a Rusia y Ucrania en principales potencias mundiales de la guerra de drones

En una curva de esa carretera por la que se espera que avance una columna blindada enemiga, un furgón se adelanta a su llegada y se detiene en una cuneta, al abrigo de unos árboles. De sus puertas laterales abiertas empiezan a saltar, no soldados, sino pequeños drones con ruedas y orugas, algunos con patas, como insectos. Los más ligeros apenas llevan una cámara, un emisor y una antena. Los medianos son como cochecillos de juguete que acarrean una mina. Los más grandes corren hacia los altos de un monte cargando cohetes RPG antitanque.