La Iglesia renace en la edad adulta: 40 personas eligen el bautismo en el catecumenado más grande en 20 años

La parroquia de Cristo Rey acoge este jueves un acontecimiento que refleja un creciente interés por la fe en la vida adulta. Un grupo de 39 jóvenes y adultos inician su preparación final para recibir el bautismo en la Pascua, un fenómeno que ha ido ganando fuerza en la diócesis. Este año, el grupo de catecúmenos es el más numeroso de los últimos 20 años, un hecho que el párroco Santiago Cañardo, responsable de Catecumenado de Adultos, celebra como una inmensa alegría. La jornada culminará esta tarde con la celebración del rito de la elección, presidido por el arzobispo, donde los candidatos expresarán públicamente su deseo de ser cristianos. Entre los protagonistas de este renacer espiritual se encuentran Iván Carrillo Vela y Diana López Soto. La historia de Iván es la de un viaje desde la indiferencia. "Vengo de un contexto lo más alejado posible del catolicismo", explica. Sin educación religiosa, su adolescencia transcurrió lejos de la fe, pero en la veintena, las dudas espirituales y la búsqueda de significado le llevaron a explorar la filosofía y, finalmente, al cristianismo. Para él, ha sido fundamental la comunidad: "encontrar a gente con la que puedes expresarte, puedes compartir, puedes aprender y puedes hacer círculo cristiano, es una gran ventana". El caso de Diana es diferente. Originaria de Guatemala y residente en España desde hace nueve años, creció en una familia con un padre católico y una madre evangélica. Aunque siempre se sintió creyente, la decisión de bautizarse en la Iglesia Católica la tenía clara "desde hace mucho". El sentimiento de ser "muy mayor" la frenaba, pero finalmente dio el paso. Ahora describe la experiencia como "increíble", destacando el aprendizaje mutuo dentro de un grupo donde, afirma, "te da más hambre de saber qué más". El catecumenado de adultos es una institución antigua de la Iglesia, reinstaurada por el Concilio Vaticano Segundo, como ha explicado el párroco Santiago Cañardo. Se trata de un proceso estructurado que guía a los no bautizados hacia la plena iniciación cristiana. Comienza con un precatecumenado, seguido del rito de entrada el primer domingo de Adviento. Tras completar la etapa formativa, los catecúmenos participan hoy en el rito de la elección, donde la Iglesia y los candidatos se eligen mutuamente. Durante la Cuaresma, pasarán por los escrutinios, ritos de purificación, y recibirán el Credo y el Padrenuestro, los dos grandes tesoros de la fe. El culmen de este camino llegará en la noche santa de la Pascua, cuando recibirán juntos los tres sacramentos de la iniciación: Bautismo, Confirmación y Eucaristía. Para Santiago Cañardo, que está al frente del servicio diocesano desde 2007 y ha visto pasar a unas 380 personas, este acompañamiento es "lo más hermoso que la Iglesia ha puesto en mis manos". Este año se ha alcanzado por primera vez la cifra de 40 catecúmenos en un solo ciclo. Santiago Cañardo reflexiona sobre el momento actual, describiéndolo como una era de "cristianismo de elección". En una sociedad con raíces cristianas debilitadas, la fe emerge como una decisión personal y consciente, no como una simple herencia cultural. Este concepto se materializa en el rito que se celebra hoy, donde cada candidato responde con un "sí quiero" a la llamada de la Iglesia. El acto concluye con la firma de cada uno en el libro de los catecúmenos, un gesto que sella su compromiso personal. Iván Carrillo aconseja a los jóvenes que se sientan alejados "parar un poco" en medio de una sociedad de impulsos constantes para "discernir la verdad". Citando a San Agustín, recuerda que "es imprescindible pasar hambre, no solo físicamente, sino de forma espiritual [...] para poder ensancharnos y no tener un alma pequeña, sino un alma grande que quiera encontrar a dios". Por su parte, Diana López comparte su lema de vida, inspirado en el profeta Joel: "constantemente sanamos y volvemos y volvemos más fuertes, pero siempre con fe". La comunidad de fieles y los padrinos y madrinas han sido testigos del proceso de los catecúmenos, juzgándolos dignos de ser admitidos en la Iglesia. Como ha concluido el sacerdote Santiago Cañardo, "Dios sigue llamando, y cuando el hombre acepta esa llamada, esa voz de Dios, todo cambia para mejor". La cita para acompañar a este grupo es esta tarde a las siete en la parroquia de Cristo Rey, un paso decisivo en su camino hacia una nueva vida.