Madrid, capital mundial de la longevidad: ¿viviremos más de 120 años?

Vivimos más. Por primera vez en España, la esperanza de vida al nacer supera los 84 años, siendo el país de la Unión Europea donde más posibilidades existen de llegar a viejo. «Llegar con buena salud a la longevidad media de nuestro país depende fundamentalmente del estilo de vida, mucho más que de la genética: un 70% frente a un 30%», indica José Viña, catedrático de Fisiología de la Universidad de Valencia y uno de los mayores expertos en envejecimiento saludable, en el Longevity World Forum, evento que reúne a referentes internacionales en ciencia, tecnología y salud. Lograr la eterna juventud es un deseo inalcanzable que está presente en nuestra cultura desde el inicio de los tiempos, pero ante dicha imposibilidad, lo mejor es prolongar nuestra estancia en la Tierra lo máximo posible. Y de la mejor manera. Un asunto de moda, a tenor de la cantidad de publicaciones existentes en la literatura sobre biomedicina y ciencia de la salud, y las publicaciones en las distintas plataformas digitales. Así, el mercado de la longevidad ha alcanzado un valor global de 513.786 millones de euros, cuando en 2020 el montante era de apenas 21.400 millones. La inversión global de las empresas del sector de la longevidad se ha duplicado en 2024 hasta alcanzar los 7.270 millones de euros, lo que supone un 200% de crecimiento en solo un año, según un análisis del mercado elaborado por Longevity Inversors. «Habrá movido una quinta parte del PIB mundial al finalizar 2025», explica Francisco Larrey, fundador del congreso que se celebra estos días en Madrid. Vivir de forma saludable más allá de los 100 años podría ser común, al menos en sociedades avanzadas, en las próximas décadas. No obstante el catedrático José Viña cree que hay que descartar la idea de la vida eterna, de buscar límites inalcanzables, para no llevar a engaño a la gente. «120 es el límite biológico actual, sin revoluciones científicas como duplicar la vida de un ratón. No prometo 150 años, pero con prevención desde los 30, aspiramos a longevidad constructiva», sostiene en declaraciones a este periódico, priorizando calidad sobre cantidad: «La medicina preventiva es, además del estilo de vida, la clave». En nuestro país, el gasto sanitario relacionado con la vejez crecerá un 18% en 2035, hasta los 95.000 millones de euros, según Moody's. La medicina, la tecnología, la dieta, el ejercicio o las relaciones familiares son algunos de los ingredientes que contribuyen a vivir más y mejor. «Estamos genéticamente programados para vivir 120 años», dice Manuel J. Castillo, especialista en nutrición y endocrinología y presidente del comité científico de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (SEMAL). «Para ello es fundamental seguir una adecuada alimentación y la restricción calórica». Según el experto, la combinación de predisposición genética y una mala alimentación puede derivar en cardiopatía isquémica, cáncer y patologías. No obstante hay que tener en cuenta también que el envejecimiento es contextual, y no solo depende de la genética, sino también de dónde te haces mayor, en qué sociedad te desarrollas, cómo es el entorno en el que te mueves y las decisiones que tomas. En este contexto apunta el doctor José Hernández Poveda que la genética solo pone las bases, pero nosotros construimos el resto. El neurocirujano y experto en medicina regenerativa es optimista sobre alcanzar los 120 años o más, pero enfatiza la calidad de vida sobre la mera duración. El Fundador de 'Age Reversal Program' - programa de medicina de precisión y longevidad - cree firmemente que es posible gracias a intervenciones personalizadas basadas en biomarcadores, hábitos y avances científicos. La actividad física es, probablemente, «lo que más influye en la longevidad», asegura Marcos Vázquez, fundador del famoso blog Fitness Revolucionario y autor de varios libros en los que se ayuda de la ciencia para facilitarnos a cambiar nuestros hábitos y mejorar nuestra calidad de vida. «Nos puede dar unos 10 años de vida adicionales, pero puede doblar la calidad de vida». El gran enemigo para no llegar a esta ansiada cifra, según apunta Vázquez, es la desconexión con nuestra biología: comer ultraprocesados, dormir poco, vivir estresados y movernos poco. Su receta para una vejez saludable comienza con la comida real: verduras, frutas, legumbres, proteínas magras, pescado azul, huevos, aceite de oliva y especias con efecto antiinflamatorio como cúrcuma o canela. Propone comer hasta sentirse saciado al 80%, siguiendo el principio japonés 'hara hachi bu', manteniendo un peso saludable y suficiente masa muscular. El entrenamiento de fuerza es, según él, innegociable, al menos dos o tres veces por semana, combinado con ejercicio aeróbico y actividades sociales o deportivas que también estimulen el cerebro.