La provincia de Zamora cerró 2025 con 14 personas fallecidas en accidentes de tráfico, siete menos que el año anterior, en un ejercicio marcado por un aumento global de los siniestros pero una reducción de las víctimas graves y mortales. Así lo han expuesto el subdelegado del Gobierno, Ángel Blanco, el jefe provincial de Tráfico, Alfonso Ibáñez, y el capitán jefe del Subsector de Tráfico de la Guardia Civil, Juan Carlos Nogueiras, durante la presentación del balance anual. Pese al descenso de fallecidos —frente a los 21 de 2024—, las autoridades califican las cifras de “aterradoras” y recuerdan que cada víctima es un drama irreparable. El objetivo, insisten, sigue siendo avanzar hacia la “muerte cero”, aunque reconocen la dificultad de alcanzar esa meta. Como dato esperanzador, 2025 registró 352 días sin ningún accidente mortal y no se produjo ninguna muerte de usuarios vulnerables, es decir, peatones y ciclistas. En términos globales, el pasado año se contabilizaron 2.455 accidentes, frente a los 2.296 del ejercicio anterior. Sin embargo, bajaron tanto los fallecidos como los heridos graves —de 33 a 21— y los leves —de 191 a 161—. Es decir, más accidentes, pero menos consecuencias fatales. La mayor parte de las víctimas mortales se registraron en vías convencionales: diez fallecidos en 2025 frente a los catorce del año anterior. En autovías y autopistas se produjeron cuatro muertes, tres menos que en 2024. La salida de vía vuelve a ser la principal causa de los accidentes mortales, en muchos casos relacionada con el exceso de velocidad o las distracciones al volante, especialmente el uso del teléfono móvil o dispositivos GPS. La segunda causa más frecuente fue la colisión, tanto frontal-lateral como trasera. El perfil más afectado corresponde a conductores de entre 55 y 64 años. Nueve de los fallecidos fueron hombres y cuatro mujeres. El turismo continúa siendo el vehículo más implicado, con ocho siniestros mortales, mientras que las motocicletas empeoran sus datos con tres fallecidos. También se registró una víctima en camión y otra en furgoneta. Además de los accidentes provocados por distracciones o exceso de velocidad, la fauna silvestre se consolida como uno de los principales factores de siniestralidad en la provincia. En 2025 se registraron 1.601 siniestros por irrupción de animales en la calzada, lo que supone el 65% del total de accidentes y un incremento del 18% respecto al año anterior. La “triada tradicional” —corzo, jabalí y ciervo— concentra la mayoría de los incidentes, alternándose especialmente corzos y jabalíes. Aunque la inmensa mayoría solo provoca daños materiales, los responsables de Tráfico advierten que la frecuencia y el volumen de estos accidentes exigen mayor precaución de los conductores y una mejora en la señalización y vigilancia en las vías más afectadas, como la A-52, N-631, N-122 y ZA-912, sobre todo en los entornos de Alcañices, San Vitero y Villardeciervos. El martes por la mañana fue la franja más trágica del año, con cinco fallecidos, mientras que el lunes fue el único día sin víctimas mortales. En materia de vigilancia, la Agrupación de Tráfico interpuso 17.000 denuncias, realizó 72.000 pruebas de alcoholemia y 2.500 de drogas. Persisten infracciones por no usar cinturón o casco, y aumentan las relacionadas con el uso del móvil, la conducción bajo los efectos del alcohol o sustancias estupefacientes, así como la circulación sin ITV o sin seguro. La Guardia Civil ha reforzado el control sobre conductores multirreincidentes y destaca un mayor compromiso ciudadano, con más avisos al 112 y al 062 alertando de conductores ebrios o drogados. El objetivo es claro: anticiparse al siniestro y evitar que una cifra más se traduzca en dolor para toda la sociedad.