El encierro durante la pandemia tuvo una consecuencia impensada para el mercado de las fiestas santiaguinas: la aparición masiva de una nueva camada de DJs que aprendió a mezclar durante las cuarentenas y que, para hacerse de un pedazo de la torta, ha bajado los precios de sus servicios. ¿El problema? La noche capitalina no tiene espacio para todos.