Un vuelo virtual sobre el río Sever, entre laderas de encina y agua quieta, ha puesto imagen a una espera que se ha alargado más de tres décadas. La cámara (digital) recorre el trazado previsto, se detiene en el arco gemelo que sostendrá el tablero y acaba mirando de frente la conexión soñada: Cedillo y Montalvão, unidos por carretera.