La gala televisiva de año nuevo en China es el programa más visto y más criticado del mundo. Tan obligatorio es verla durante la cena como lamentar el día siguiente otro anodino encadenamiento de números teatrales, musicales y presuntamente humorísticos. Este año, en cambio, la excitación desbordaba las redes sociales: los androides habían opacado el moho y la pedestre propaganda china.