Es difícil habitar un lugar que, a los ojos de muchos, está lleno de «locos». Es más difícil aún humanizar lo que parece desfigurado, ver vida donde otros solo ven caos. Los psiquiátricos pueden ser espacios oscuros y silenciosos, pero también puede darse la luz a través de destellos inesperados: la amistad que surge entre compañeros, la comprensión que lentamente se abre paso, el entendimiento que algunos nunca habían conocido hasta ese momento. Incluso entre paredes que parecen contener sombras, puede brotar la luz y, con ella, la posibilidad de sentirse visto, escuchado y, finalmente, humano. «... Y corten». Quién habla es Salvador Calvo, y se dirige a Pablo Casablanc, Marina Salas y Daniel Ibáñez. Están sentados en una mesa, aunque la actriz va en silla de ruedas. ABC se adentra en exclusiva en el rodaje de 'Cómo volé sobre el nido del cuco', la nueva película que dirige Salvador Calvo y escrita por Alejandro Hernández y que actualmente se está rodando en una localización de Madrid. Este periódico se acerca hasta el lugar que se ha convertido en una especie de psiquiátrico, pero absolutamente humanizado. Esta nueva película es una adaptación de la novela homónima escrita por Ana Delgado, bajo el pseudónimo de Sydney Bristow. Esta obra narra su experiencia real tras un intento de suicidio. Ingresada durante 37 días en una unidad de psiquiatría, Ana relata en forma de diario la vida dentro del hospital: los vínculos con otros pacientes, el trato con el personal médico y sus propios miedos, reflexiones y descubrimientos. Entre momentos de dolor, humor y ternura, la obra aborda la salud mental, el estigma de los trastornos psíquicos y la resiliencia personal, mostrando cómo, incluso en circunstancias extremas, es posible encontrar aprendizaje, apoyo y esperanza. «Me sorprendió mucho el humor que había en el libro sobre un tema como este. Es muy descarado. Cuando leí el guion pensé, ¿qué película será esta?», confiesa Marina Salas, su protagonista. El libro es una especie de diario donde Ana Delgado relata todas sus vivencias. Lo cuenta de un modo crudo, con humor y al mismo tiempo con una verdad que abruma. «Hemos podido hablar con ella y nos ha ayudado mucho. El set de rodaje se ha convertido en un comedor de un centro psiquiátrico. Allí conviven algunos de los pacientes. Al final de la sala están en la mesa tres de ellos, encarnados por Pedro Casablanc, Daniel Ibáñez y otra joven actriz. Casablanc cuenta una anécdota y todos se ríen. Mientras tanto, su director, Salvador Calvo, no puede evitar reírse desde su pequeña cabina improvisada con una carpa negra. En sus manos tiene dibujados cada uno de los planos. Se quita los cascos y dice feliz: «Lo tenemos». «Quería alejarme de localizaciones complejas y remotas para poder centrarme en los personajes. Es lo que siempre habíamos soñado», confiesa después de haber tenido que recorrer medio mundo para hacer '1898: Los últimos de Filipinas', y 'Adú', con la que ganó un Goya a mejor director. El guion vuelve a llevar la firma de Alejandro Hernández, ganador del Goya por 'Todas las mujeres' y colaborador habitual del director, con quien ha trabajado en todos sus largometrajes. El lugar donde graban es frío, pero al mismo tiempo es habitable. Todo es gris, incluidos los chándales que llevan y el turbante que está sobre la cabeza de Casablanc. Sin embargo, hay risas, humor, amistad. Es un lugar donde uno puede vivir a pesar de que el motivo que le lleva allí es un tanto doloroso. «Cambia mucho la imagen que uno se crea cuando lee el guion sobre cómo será el rodaje a lo que luego es. Y eso es lo verdaderamente interesante. Eso significa que todo va bien. Hay varios saltos», confiesa Ibáñez. « A mí eso cada vez me gusta más , que de una idea a lo escrito y a lo que uno es cambie mucho. Esto con otro director es otra cosa», confiesa Salas. «Es muy interesante su personaje, es lo que me hizo decir que sí al proyecto, además de Salvador Calvo», confiesa Álex Catalán, director de fotografía. «Parte de mi trabajo es saber previsualizar lo que va a ocurrir, pero no controlas cuándo los personajes toman forma. A pesar de que vengas a los ensayos, se nota el cambio y la historia evoluciona a sitios que no tenías contemplados para bien», indica. «Es una historia visualmente naturalista, no estrictamente realista. Es un naturalismo elevado porque, de alguna manera, esta clínica no se parece tanto a otras», añade. El rodaje continúa y ahora tienen que rodar una escena donde Ana, la protagonista, llega a la mesa donde está desayunando Pablo Casablanc y otros compañeros. «Más energía, Marina», pide su director. Tiene que desplazarse hasta la mesa con silla de ruedas porque tras su intento de suicidio se ha roto los pies. No es fácil controlar la fuerza con la que uno se desplaza hasta la mesa y, en cuanto llega, se da un pequeño golpe y hay que repetirlo. «La creatividad aflora en mitad de un vendaval. Hay cosas aquí que están vivas», confiesa Ibáñez. « Hay un reto cada día en encarar esta escena como si fuera la única », añade. «Para mí es encontrar el tono delicado entre dar el peso y densidad que tiene el material y la ligereza que tiene al mismo tiempo el tono de la película», confiesa Marina Salas. Todos ríen con los chistes que cuenta Casablanc. Es un psiquiátrico donde se bromea, uno puede reír sin miedo y al mismo tiempo sin olvidar el motivo de por qué está ahí. «El gran reto es mantener este equilibrio entre el humor y el drama. Hay momentos en los que te vas a reír y ocurren cosas duras. Hay humor negro en la novela que me gusta mucho, pero a escasos segundos hay un pellizco y se te encoge el alma. Ese movernos por el filo de la vida es… Es que la vida es así. Te puedes estar riendo en un tanatorio de una persona querida. Es un drama de base, pero tiene momentos como la vida misma donde el humor aparece, y lo hace de un modo chocante», confiesa el director. Adentrarse en esta historia es un reto para todos. «Es un tema que me interesa mucho, que es la salud mental, y me parece fundamental. Yo tengo una hija y me parece un temazo. Hoy en día realmente es muy preocupante; sobre todo creo que hemos generado una sociedad que busca siempre la belleza de lo físico. Y esa presión es muy exigente, especialmente con los jóvenes, que no tienen nada claro y que están en un momento muy vulnerable», añade Salvador Calvo. Hay varios espacios donde están grabando y aunque el rodaje de esta jornada se desarrolla en su mayor parte en el comedor, hay también otros lugares como la sala de terapia, donde la misma Ana Delgado se quedó sorprendida al verlo y pidió un folleto colgado en la cartelera. «Creemos que es muy importante normalizar y con esta película creo que lo conseguimos. Es un tema que ha estado escondido durante mucho tiempo. Lo que nos atrajo principalmente de esta película es abordar el tema de la salud mental e intentar, a través de este tipo de películas, que la gente también diga: 'Oye, que reclame cuando necesite ayuda y no lo deje pasar'», asegura Carla Pérez de Albéniz, productora ejecutiva de Fonte Films. Luis Ferrón, de LAZONA, piensa lo mismo. «Creo que una de las apuestas de esta película es intentar equilibrar el hablar sin prejuicios de la salud mental, que creo que en el presente es un tema muy importante, con todo lo que se oye y con todo lo que ocurre, y que a la misma vez podamos hablar sin prejuicios y sin banalizarlo», explica. 'Cómo volé sobre el nido del cuco' es una producción de Fonte Films, Atresmedia Cine, LAZONA y Cómo Volé AIE, con la participación de Atresmedia y Netflix y la financiación del ICAA, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid. La distribución en salas correrá a cargo de LAZONA Pictures y las ventas internacionales serán gestionadas por Film Factory. «Es un buen momento para hacer ficción. En el cine seguimos intentando recuperar el terreno perdido tras la pandemia. Y ahí estamos. Este año ha sido un buen arranque en general para la taquilla, para el cine, porque hay muchas películas muy buenas. A ver si seguimos en esa senda de recuperación. Se están haciendo muchas cosas, pero ahora hay que recuperarlas para las salas de cine», añade Jaime Ortiz de Artiñano, director general de Atresmedia Cine. Si en algo cree Salvador Calvo es en el poder de la ficción para remover conciencias y agitar corazones. La historia de Ana Delgado no es un caso aislado, sino que cada vez más se habla de asuntos que sacuden la vida de muchos a través de trastornos de la conducta alimentaria como la bulimia, que relata la protagonista, y otros como el trastorno límite de la personalidad: « Creo que hay muchas cosas que se pueden cuestionar y, sobre todo, concienciar . La salud mental es algo que nos atañe a todos; todos hemos tenido crisis, aunque no las hayamos tratado. Y yo creo que la terapia y todo lo relacionado con la salud mental no deberían ser un tabú para mucha gente, que ahora mismo parece que todavía lo es. Bueno, poco a poco se va hablando más de ello, se va visibilizando de alguna manera, y creo que es fundamental, porque la visibilización es el primer paso para empezar a curarte».