Pones la sartén al fuego, empiezas a cocinar y, al cabo de unos minutos, el vapor comienza a inundarlo todo. El olor se extiende por la cocina, cruza el pasillo y acaba propagándose por toda la casa. Tienes la campana extractora encendida, hace ruido, pero, lo cierto es que no cumple con su función. Esta situación es más común de lo que parece y en esos casos nos preguntamos cuál es el motivo de que la campana no aspire bien.