Johana, una educadora infantil, ha generado un amplio debate en redes sociales tras publicar un vídeo en su cuenta de TikTok donde muestra su nómina de 1.134 euros y denuncia su situación laboral. En la publicación, la profesional explica cómo las educadoras infantiles "tampoco llegamos a fin de mes" y "también estamos sobreviviendo". La educadora lamenta que su profesión esté infravalorada por el hecho de trabajar con bebés. "Parece que por el hecho de estar con niños de 0-3 años, que son bebés y que 'ay, qué bonitos', 'qué graciosos', 'qué monos' y qué tal, parece que nuestro trabajo es aquí de risas y que, bueno, mira, estas que cobren pues un poquito más de salario mínimo", critica Johana. Johana compara su salario con el de otros sectores, como el comercio, señalando que a menudo cobran más. Aunque desea que todos los trabajadores tengan un sueldo digno, utiliza la comparación para subrayar la precariedad en su propio campo. "Gente que trabaja en comercio [...] cobra siempre más que yo", afirma, cuestionando la valoración que se le da a su trabajo. Uno de los puntos clave de su denuncia es la contradicción entre la alta cualificación requerida y la baja remuneración. "Tenemos carreras, tenemos máster, tenemos ciclos superiores... millones y millones de cosas que sirven para cobrar 1.134 €", expone. La educadora destaca que su sector exige una continua formación que no se ve reflejada en el sueldo. A esta formación se suma una enorme responsabilidad: educar y cuidar de menores durante largas jornadas. "Estamos educando 8 horas al día [...] con menores de edad que hay que sacar adelante, que hay que alimentar, que hay que cuidar", detalla. En un sistema donde a menudo los profesores no se sienten valorados, Johana recalca la importancia de su labor con una frase contundente: "estamos a cargo de vidas". La educadora concluye su mensaje con una reflexión sobre sus aspiraciones personales. "Todo el mundo tenemos facturas que pagar, tenemos que comer y no sé, nos encantaría tener un poco, no sé, una calidad de vida, llámame loca", expresa con ironía, poniendo de manifiesto que su salario apenas le permite sobrevivir. Finalmente, Johana interpela directamente a la sociedad, conectando su caso con un malestar más generalizado. Con la ansiedad y el estrés desbordando al profesorado en España, la educadora se pregunta cómo es posible que se normalice esta precariedad. "¿Es mucho más costoso doblar y vender ropa? ¿En serio?", cuestiona, sentenciando que si el sueldo de otros sectores parece una locura, también debería parecerlo el de "alguien con demasiada formación que está constantemente con niños cuidando de vidas".