La práctica totalidad de la historia de la automoción ha estado basada en vehículos impulsados por un motor térmico o también denominado ‘de combustión’. Unas mecánicas, ya fuesen gasolina o diésel que, hasta hace no mucho, han ‘dominado’ con mano firme el mercado internacional (incluso en la actualidad lo siguen haciendo en determinadas zonas del mundo, como África o Sudamérica).