Echarse la siesta y cobrar 300 euros por ello

Vivimos en una sociedad en la que parece que la prisa es nuestra acompañante durante gran parte del día. No paramos un segundo y, si lo hacemos, es para seguir siendo bombardeados a estímulos e información a través de las redes sociales y, en general, de las pantallas. Todo ello se incrementa en las grandes ciudades, en las que desplazarse del trabajo a casa y de casa al trabajo puede suponer perder varias horas del día y hacerlo además con una importante carga de estrés.