La venta de un piso es una operación que conlleva una serie de obligaciones fiscales que no todos los ciudadanos conocen en profundidad. El abogado y economista David Jiménez ha explicado de manera sencilla cómo se debe proceder para pagar a Hacienda y, sobre todo, cómo reducir la factura final de forma completamente legal. El pago del impuesto asociado a la venta de un inmueble se realiza en la declaración de la Renta del año siguiente a la operación. Para entender la cuantía que se debe abonar, el experto pone un ejemplo práctico. Si una persona vende hoy una casa por 200.000 euros que compró en su día por 100.000 euros, obtiene una ganancia patrimonial de 100.000 euros. Será esta cifra la que servirá como base para el cálculo del impuesto en la liquidación del IRPF del próximo año. Esta ganancia tributa en la conocida como base del ahorro, con unos tipos que van en función de la cuantía. Los primeros 6.000 euros de beneficio tributan al 19%; el tramo que va hasta los 50.000 euros lo hace al 21%; y así progresivamente hasta un tipo máximo que puede llegar al 30%. Tal como señala el abogado, "a mayor ganancia, más vas a pagar". La estrategia principal para aligerar la carga impositiva es, por tanto, reducir la ganancia declarada. Para ello, Jiménez insiste en la importancia de "tener en cuenta todos los gastos de las 2 operaciones, de la compra y de la venta". Estos gastos, si se documentan adecuadamente, pueden aumentar el valor de adquisición y, en consecuencia, disminuir el beneficio final. Al valor de compra original del inmueble se le pueden sumar todos los costes asociados a la operación. Entre ellos se incluyen la factura del notario, los gastos del registro de la propiedad o los honorarios de la inmobiliaria o el abogado que intervinieron en la gestión. El experto aconseja: "pide factura, que es un gasto que te puedes deducir". Siguiendo con el ejemplo anterior, si a los 100.000 euros de la compra se le añaden 10.000 euros en gastos justificados, el coste de adquisición para Hacienda ya no será de 100.000, sino de 110.000 euros. De este modo, la ganancia patrimonial por la venta se reduce automáticamente a 90.000 euros, lo que supone un ahorro considerable en el impuesto a pagar. A esta optimización hay que añadir también los gastos derivados de la propia venta. El coste más habitual es la plusvalía municipal, un impuesto que se paga al ayuntamiento y que también minora el beneficio obtenido. Como resume el abogado, "si sumas todos los gastos de la compra de día a la venta, vas a ver que vas a tener menos ganancia, por tanto, pagarás menos impuesto". Finalmente, el experto recuerda que existen otras fórmulas para ahorrar impuestos, como las exenciones por reinversión en vivienda habitual o las ventajas fiscales para los mayores de 65 años, aunque sus particularidades son más complejas y dependen de cada caso particular.