Le tengo más miedo a Cepeda que a Petro: entrevista con Álvaro Uribe Vélez

Álvaro Uribe, a sus 73 años, parece ser el mismo de cuando fue presidente a sus 50 años. Saluda de mano a cada persona, así sean decenas, con comentario para cada una soltando un vozarrón para que todos lo oigan. Tal vez la única diferencia es que ahora se le ve más relajado, sonríe y se burla de sí mismo. Llega a la sede de EL COLOMBIANO como una escala en su agitada agenda que lo lleva de Medellín e Itagüí a Marinilla y a Guarne. Se le ve feliz y lanza frases como: “todos hemos cometido errores”, “me declaré tóxico en el año 22”, pide que voten por Paloma Valencia porque es “pura como el oro y firme como el acero”. ”Cómo le parece, en las puertas del infierno”. ”O quemándome. Si los compatriotas no me sacan de las mechas”. ”146”. ”73 de día y 73 de noche. Vamos a ver qué me queda de pila. Es como cuando uno mira el teléfono y ve que se le está agotando, pero mientras hay pila funciona”. ”Yo soy muy atrevido: la pila está muy bajita y yo creo que está muy alta. Yo soy un vago por las calles de Colombia”. ”Mientras esté saludando a mis compatriotas no siento el cansancio.” ”Hace cuatro años habían afectado mucho mi reputación. El gobierno del presidente Duque no estaba bien popularmente. El discurso de Petro era... “la Ley 100 de Uribe, Uribe paraco, Uribe falsos positivos, fondos de pensiones privatizados por Uribe”. Y ningún candidato de la época lo contradijo. Por el contrario, muchos candidatos decían “es que el Centro Democrático, Uribe, son radicales”. Eso afectó mucho. Pero desde septiembre del año 22, con el partido que había pasado de ser el primero a ser el quinto, yo empecé los foros por toda Colombia.” ”Todos hemos cometido errores. Para poder seguir con los colombianos en esta batalla pública, hay que vencer la dificultad de reconocer errores. Me parece que el desconocimiento del plebiscito en el año 16, fracturó mucho al país. O cuando Petro en la campaña del 22 proponía este daño a la salud que estamos viendo, lo que ha pretendido con las pensiones, esta explosión del Estado insostenible por sus costos, este proceso de estatización, toda esta locura, los candidatos no contradijeron esa agenda. Me parece que hizo mucho daño. Yo me declaré tóxico”. ”Yo me aparté. Lo que hice fue recorrer el país con un papelito, una carta a los colombianos, pidiéndoles que no abandonaran nuestras listas del Congreso. Recuerdo, sobre todo en Cali me gritaban: “Uribe paraco, Uribe que elegiste a Duque, que elegiste a Santos”. Pero me consolaba que alguna mujer me gritaba: “Uribe, te amo”, y eso me llegaba al alma”. ”Me parece muy grave. Es la imposición del estatismo cubano. Muy grave. Están acabando las concesiones viales, están acabando el sistema de construcción de vivienda, quieren acabar con los fondos privados de pensiones donde los trabajadores colombianos tienen ahorrados 120.000 millones de dólares. No les importa el costo del Estado, le han sumado 200.000 personas entre contratistas y funcionarios. ¿A qué horas? El Estado pasó de representar de costar menos del 20% del PIB a alrededor del 40%. ¡Insostenible!. Y los han nombrado para utilizarlos electoralmente. Este país tiene que definir si está con el joven que no estudia ni trabaja, con la mujer cabeza de familia, con el empresario, con el trabajador, con la economía fraterna o si está con el odio de clases de Petro y Cepeda. ”Nulo. A mí me pasa lo que le pasa al acordeonero. El público nota la falla en la nota musical y el acordeonero no. Yo como estoy en la calle no me atrevo a hacer pronósticos. Le tengo pánico a eso. Es que además, la ventaja de Cepeda es que él ha sido proFarc declarado”. ”Por lo menos se da a conocer. Porque hay otros que son camuflados. Cepeda ha apoyado siempre a Castro, ha apoyado a Chávez, dice que va a continuar estas reformas de Petro. Todo le parece muy bien. Él quiere ser el puntillero de la salud. Entonces a mí sí me parece muy grave para el país”. ”No ha sido así. Me han preguntado por segunda vuelta y por hipótesis. Pero, ya que me menciona el tema Paloma, le quiero hablar de ella. Paloma es la renovación de la política. En contra de Paloma no hay un solo señalamiento de corrupción, ni de clientelismo, ni de mermelada. A mí me parece que Paloma tiene las manos puras y firmes para dirigir las fuerzas armadas, rescatarle a este país la seguridad y me entusiasman dos propuestas de victorias tempranas de ella: una gran ofensiva contra la extorsión y otra para recoger la droga de las calles de Colombia. Paloma tiene un corazón inmensamente grande. Hay que oírle su propuesta para la mujer cabeza de familia, para el anciano. Paloma tiene una gran propuesta para dos millones de muchachos que ni estudian ni trabajan, con una educación tecnológica de ciclos cortos, con gran énfasis en el inglés, subsidiándolos. Paloma es muy consciente de que hay que reducir el Estado, hay que reducir impuestos. El país tiene parada la inversión privada. ¿Quién va a generar empleos? Y tiene un gran concepto: la economía fraterna para que le vaya bien al trabajador y al empresario. Yo creo que la propuesta programática de Paloma es buena y además creíble por la firmeza de Paloma”. ”No soy capaz de hacerle esa cuenta”. ”Le muestro mi libreta, no tengo una sola raya de esas. Yo acompaño a Paloma y a las listas nuestras con todo entusiasmo. La mujer colombiana es una gran administradora. Entreguemosle el manejo del país a unas manos como las de Paloma, que son puras como el oro y firmes como el acero. Yo me sentiría muy honrado de poder decirle a mis nietos: su abuelo participó en la elección de la primera mujer como presidente de Colombia. No porque sea mujer, sino por sus méritos”. ”Yo no voy a entrar en eso. Mis buenos comentarios sobre la familia de él, sobre él, los he hecho. Tengo una enorme responsabilidad que además cumplo con devoción en el alma, porque construir un partido es muy difícil. A esta edad yo no quiero estar inventando candidatos cada cuatro años. Sino tener un partido serio, relativamente organizado. A lo largo de mi carrera he apoyado presidentes desde que era pregonero de votos del presidente Valencia...”. ”Repartía votos por él. Mis abuelos liberales lo querían mucho. Porque mis abuelos liberales, como toda Colombia, sufrieron mucho la violencia política y vieron en él un hombre sin sectarismo que ayudaba al entendimiento entre los partidos para superar con el Frente Nacional esa violencia. El primer gobierno comunista de la historia de Colombia es este gobierno, y su odio a la empresa privada. Los demás la apoyaban, unos mejor que otros. Y siempre se hablaba de justicia social”. Hoy estoy muy contento, no me hable de mis miedos. ”Yo me reuní con Petro cuatro veces. Se le dijo al país que se había hablado. Desde la oposición tratamos de ayudar. Fue inútil”. ”Bueno, unas conversaciones respetuosas. Se cumplió el horario (se ríe). Yo me sentí muy halagado porque se hicieron a tiempo en la hora fijada. Para nada sirvieron, como dijera el poeta, “estos versos cuando los leáis mujeres jóvenes los hice para una como vosotras. Pero todo fue inútil”. Conversaciones inútiles y quisimos ayudar”. ”(Se ríe) Yo no sé. Petro a ratos se ríe, Petro a ratos espabila. Ah, esa mirada fija de Cepeda, como la de Idi Amín, que miraba al hígado de la contraparte. Yo le tengo pánico al comunismo. Y le voy a confesar una cosa: en la Universidad de Antioquia, cuando mis compañeros admiraban al Che Guevara, yo era anti eso. A mí me horrorizaba el paredón. O sea que yo he estado en la orilla contraria desde siempre”. ”Yo no he conocido sino a un paramilitar que es Mancuso. Nunca conversé con él, lo saludé. Pude ser amigo de él, por mi vinculación a Montería desde que mi papá incursionó en ese departamento cuando yo tenía 9 años. Pero no he sido amigo de los paramilitares. Le voy a contar paradojas. Imagínese usted que Belisario Betancur, cuando era presidente, me llamó y me dijo que le aceptara la Comisión de Paz de Antioquia. Recorrí todo el departamento en la época con la Comisión de Paz de Antioquia con la guerrilla. A mí me tocó crear en la Gobernación de Antioquia una Comisión de Paz donde estaba el doctor Sergio Fajardo, monseñor Isaías Duarte, con el ELN. ¿Cómo le parece? Uno de los señalamientos que me hacen a mí es que yo como senador lideré en el Congreso el reindulto al M-19. Usted no sabe lo que me ha costado eso en el debate, me dicen “Uribe mira lo que hiciste con el M-19”. Y sobre las Convivir. Yo creo mucho en la integración entre las Fuerzas Armadas y la comunidad. Por eso apoyé las Convivir, que no las creé yo. Por eso en la Presidencia por una interpretación del Estado Social de Derecho en la Constitución tuvimos 4 millones 600 mil cooperantes que ayudaron mucho. Yo creo en un país de instituciones, ¡un país seguro!. Cuando me salen con los falsos positivos, que una cosa y la otra, yo asumo toda la responsabilidad, doy la cara”. ”Por supuesto, y las sigo teniendo. Recuerdo que llamaron a la Casa de Nariño como a la 1 de la madrugada y me dijo Lina: ¿qué pasa, Uribe? Y yo dije: se va a extraditar a un grupo de paramilitares. Y me dijo: se van a vengar de ti toda la vida. Y cuando le dije a un general muy importante de la Policía: mi general, aquí hay una continuidad de delitos, hay que extraditarlos. Él también me dijo: ¿y quién nos va a proteger a nosotros en el futuro? Mi general, mi Dios verá. Por ahora nos toca cumplir. Entonces, yo sí creo mucho en la seguridad. Sin seguridad no hay paz. Y la seguridad en Colombia hoy está perdida”. ”Lo de mi hermano es muy grave. Mi hermano es un hombre básico, que ha sido finquero, de un patrimonio modesto. “Primero acusaban a un sacerdote, decían que era el jefe de los Doce Apóstoles, después lo absolvieron, dijeron que ese grupo no existió y ahora acusan a mi hermano y dicen que desde la finca La Carolina, que era de mi familia en sociedad con unas familias decentes. Ha sido muy injusto y me toca enfrentar eso con dolor, pero lo hago”. “Cuando yo fui gobernador de Antioquia hubo 94 masacres. Todas las denunciamos. Por ejemplo, a diez minutos de donde yo estaba en Urabá, las Farc asesinaron a 28 campesinos. Entonces decían Uribe, el responsable de la masacre de El Aro; Uribe, el responsable de la masacre de La Granja. ¿Cómo le parece? Personas asignándome el asesinato del doctor Jesús María Valle. ¡Por favor! Y eso lo mueven en la Fiscalía. ¿Qué procuré hacer en el gobierno nacional? Recuperar la seguridad. El país mejoró, pero no quedó perfecto. Seguramente yo cometí errores, pero el país iba mejorando”. ”Le voy a dar cifras. Mientras estuvo esa política, la droga cayó a 48.000 hectáreas, según Naciones Unidas, no es invento ni embuste mío. Pero cuando llega el presidente Duque había subido a 220.000”. ”Por lo de La Habana. Hoy está en más de 300.000 hectáreas. Mire lo que pasó. Cepeda fue el edecán de Santrich y de Iván Márquez. Yo lo recuerdo muy bien presentado, llevándolos del bracito y los sacó a Venezuela. Él había ayudado a concebir la impunidad total para violadores de niños, para secuestradores, para el narcotráfico, que porque era para financiar la rebelión. Y después que les dieron total impunidad, Estados Unidos y la Fiscalía colombiana dicen que reincidieron en el narcotráfico. Había que llevarlos a la cárcel y Cepeda los ayuda a salir a Venezuela, a la impunidad. Y fortalecen la nueva Marquetalia. En el 2010 los grupos criminales habían perdido capacidad de magnicidios y nos matan ahora a Miguel Uribe”. ”Es lo que dicen. Este partido ha escogido candidatos en el 14, en el 18 y en el 22. Nadie puede decir que yo haya dicho vote por este o vote por aquel. Lo que sí hice con Miguel, por una facultad que me dan los estatutos del partido, fue presentarlo como cabeza de lista al Senado hace cuatro años. Y lo hizo muy bien. Ahora, por supuesto que lo admiré mucho. Las últimas horas de Miguel muestran lo que él era. El viernes estuvo en un foro, el sábado por la mañana con un grupo de una universidad en los Estados Unidos, y por la tarde en una localidad de Bogotá. Miguel era el mismo en la organización política que en el estudio de los temas más delicados. Un gran patriota. La verdad es que esa nostalgia queda hasta mis últimas horas”. ”Esa fue una conversación con Miguel Uribe. Me dijo: ¿usted iría al Senado? Le dije: si supero el problema judicial sí. Me dice encabezaría, le dije no queda bien, quiero empujar liderazgos jóvenes, no poner a que me empujen. ¿Va de 35?, le dije Miguel no me metas al infierno. Y dijo de 25, le dije déjame ahí. Un colega suyo me dijo: Uribe, tú no vas a salir. Y le dije: hombre, estoy en las puertas del infierno, vamos a ver si mis compatriotas me ayudan y me sacan de las mechas para no caerme. Anoche me dijo una cristiana a quien aprecio mucho aquí en Medellín: Uribe, no hable del infierno. Entonces digo entonces no me dejen hundir en esta borrasca del Sinú”. ”No soy capaz. Le voy a decir por qué. El primer recuerdo de mi vida es de la mano de mi madre, en el suroeste de Antioquia. Ella era dirigente en el Frente Nacional. Yo no había llegado bien al uso de razón. Eran comunidades muy afectadas. Un día le decían: Laurita, mataron a quince liberales; al otro día, mataron a quince conservadores. Era un desespero por esa paz, por el Frente Nacional y por los derechos políticos de la mujer. Entonces ella hace parte de ese liderazgo y de las primeras mujeres elegidas en Colombia, en un concejo municipal del cual fue presidente. Se calma esa violencia, viene la violencia guerrillera, la droga, el paramilitarismo y ve uno, cuatro o cinco millones de colombianos afuera. Todos los que han salido en el gobierno Petro, mis familias viven por fuera”. ”A mí me faltó ver más crecimiento en mis hijos... la política no me dejó. Quería ver el crecimiento de mis nietos... la situación no me lo permite. Con todos mis errores, yo quiero a Colombia, a los colombianos y a esta tierra antioqueña que Petro tanto odia. Le quiero decir una cosa a mis paisanos: no nos preocupemos porque nos odia. A nadie le ha servido en el país; entonces nos odia a nosotros, pero a los que debería querer tampoco les ha servido y Cepeda va a servir menos. Le voy a decir una cosa: hay una diferencia entre Castro y Cepeda”. ”Sí. Fidel Castro sabía de todo y era un inútil. Uno hablaba con Fidel Castro y él le decía cuántos bombillos led necesitaba Cuba, hacía unas cuentas enormes”. ”No, pero era un inútil. La diferencia es que Cepeda ha sido útil para el terrorismo y no sabe nada más”. ”Claro, sigo tomando. Yo mantengo escondido el ‘uribestia’. Lo mantengo apenas en unas camisetas. Le voy a regalar una. Esa palabra ‘uribestia’ la sacaron como una mofa, como un insulto. Y me puse a pensar “la señora mía dice que uno tiene que aprender a reírse de su propio ser. Entonces yo me voy a reír de este uribestia”. En el campo teníamos una mulita que llevaba la leche, traía la leña, llevaba a los niños al colegio y trabajaba día y noche. En el Centro Democrático tenemos que ser uribestias, trabajadores día y noche”. ”Claro. Yo he sido cumplido toda la vida”. ”Porque me pusieron preso. Ahí hay una cosa jurídica grave. Recuerde que el Consejo de Estado recogió una tesis de la Corte Interamericana frente a Petro, que dijo que nadie puede ser separado de la función pública sino por una sentencia en firme de un juez penal”. ”Yo he tratado de llegarles a mis compatriotas en las calles para cosas de bien: salvar la democracia, las libertades, tener salud. Yo sí quiero dejar este mensaje: Petro habla a toda hora con rabia de la ley 100 de Uribe. La ley 100 es el único instrumento de igualdad social efectiva en Colombia, porque uno veía en el mejor hospital en una habitación muy decente con muy buena atención a la señora más rica y a la señora más pobre. El presidente Gaviria y Juan Luis Londoño fueron fundamentales en eso. ¿Que había que hacerle mejoramientos? Por supuesto. Las leyes no son cuerpos muertos; todos los elementos de la democracia tienen que vivir en mejoramiento permanente. ¿Que había que mejorar la atención rural? Claro. Pero la destruyeron. Qué dificultad”. 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