Científicos lograron reactivar un organismo microscópico hallado en el permafrost de Siberia, conservado desde la última glaciación. Más allá del impacto mediático, el hallazgo abre preguntas incómodas sobre los límites reales de la supervivencia biológica y lo que ocurre cuando antiguos organismos regresan a un mundo que ya no es el suyo.