San Agustín contra los criptobros de las 5 de la mañana: equivocarse como antídoto al culto de la productividad

Dicen que vivimos en un país laico, pero quien dice eso no se ha encontrado con los gurús de productividad o las youtubers de papelería. Bullet journal , ayuno intermitente , hobonichi techo , duchas frías a las cinco de la mañana , " hábitos atómicos ", journaling hasta acabar con ampollas en las manos... seamos claros: la productividad y el crecimiento aspiran a funcionar como religiones civiles. Por eso, quizás es el momento de busca una salida a la antigua, una inspirada en San Agustín. El culto a la productividad Sé que hablar de 'religión civil' puede parecer exagerado, pero lo cierto es que se ha normalizado un relato aspiracional muy concreto: uno basado en la auto-optimización. Y ya no son todas esas cosas que he descrito arriba (madrugar, dieta, métricas, disciplina, etc...), es que el no conseguirlo se ha convertido en un 'fallo moral'. En Xataka Los Reyes Católicos necesitaban apaciguar sus dominios. Así que montaron una red estatal de prostíbulos Si te equivocas, si no llegas, si no lo consigues... es que no te esforzaste, no te organizaste, no eres lo suficientemente bueno. Un ejemplo muy comentado en los últimos días, son todos aquellos lectores que, ante la evidencia de que no van a llegar a su "reto lector" del año, deciden descartar libros que les apetecería leer y priorizar libros cortos para así conseguir llegar a los números que se había marcado. El error se ha convertido en algo que no nos podemos permitir. Pero Agustín no estaba de acuerdo Louis Comfort Tiffany Pero, claro, San Agustín tuvo sus momentos. Una de las personas más brillantes del Imperio Romano tardío, Agustín de Hipona fue un ' perla ' en su juventud y primera madurez. Pero rápidamente se convirtió en una de las espadas más afiladas del cristianismo. Eso, traducido significa que no estaba de acuerdo con muchas. No solo ha escrito alguna de las obras cumbres de la literatura universal , sino que se afanó en destrozar (teológica, filosófica y literalmente) a maniqueos, donatistas y pelagianos . Esa guerra cambió el pensamiento occidental, pero no creo que nadie se imaginara que iba a ser esencial para defendernos de los gurús de la productividad. San Agustín vs gurús de productividad "Si me equivoco, existo" (" Si fallor, sum "), escribió el santo de Hipona en el libro XI de 'La ciudad de Dios'. Y, aunque puede parecer un consejo de gurú de segunda regional, lo cierto es que la idea nace de una profunda convicción anti-escéptica: la idea de que incluso equivocado, eres. Es decir, la idea de que un error no solo es un estigma: es un dato, un aprendizaje, un recordatorio de que somos humanos, pero estamos en el camino . Podríamos decir que el error también es productivo (y hay gente que lo defiende ); pero ese no es el punto. El punto es que, frente a lo que Byung-Chul llama la "sociedad del rendimiento" (frente a la autoexigencia que se vende como libertad, pero desemboca en autoexplotación), frente al giro espiritual de tu tecnobro de confianza, hay una dimensión aún más profunda: el derecho a ser y estar sin las cadenas que nos unen al sistema productivo. En un mundo que pide "rendimiento" y "utilidad" para tener valor personal, Agustín expone esa antiquísima tradición cristiana que dice que el valor ontológico de la persona no depende de nada; que incluso en lo peor del fracaso, valemos exactamente lo mismo. Porque, ojo al dato, cuando Agustín habla de existir no habla solo de existir. Habla de hacerlo, de saber que existes y de amar esas dos realidades como una teoría de yo no-productivista . Imagen | Xataka En Xataka | La Iglesia Católica cambió la psicología de Europa. Sin quererlo, provocó una era de innovación tecnológica - La noticia San Agustín contra los criptobros de las 5 de la mañana: equivocarse como antídoto al culto de la productividad fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .