Brutalidad en el Sadar

Ante los hechos acaecidos el sábado en el estadio de El Sadar, como socio desde hace 32 años y padre de dos niños también socios, me veo en la obligación moral y en la necesidad de denunciar lo vivido en nuestro estadio, algo que jamás había visto. Y digo nuestro, porque es de los socios y socias. Me da igual que el detonante fuera la detención de un crío que lanzó una botella de plástico vacío y sin tapón. Creo que el comportamiento del público y también de Graderío Sur fue en general ejemplar, a pesar de ser un partido históricamente caliente y de gran rivalidad.