Oportunidad perdida

Cómo vecina de Sarriguren y mujer rojilla me da pena que no haya habido un minuto de silencio en el Sadar por el asesinato machista de nuestra vecina Tatiana y que los jugadores de Osasuna no hayan llevado un lazo morado en el brazo. Ya es hora de que el fútbol se posicione con las mujeres, se modernice y deje de ser machista.