El fenómeno de OnlyFans es innegable. Nacida hace una década como una plataforma de suscripción para creadores de contenido, su crecimiento se disparó especialmente a partir de 2020, cuando la pandemia impulsó nuevas formas de monetizar la presencia online de los creadores de contenido. Con millones de creadores y usuarios en todo el mundo, OnlyFans consolidó un modelo basado en la relación directa entre quien produce el contenido y quien paga por acceder a él. El éxito es innegable. En 2025, la plataforma ha ingresado más de 6.100 millones de euros en todo el mundo, un 9% más que el año anterior, según datos proporcionados por la propia compañía. Sin embargo, el auge de OnlyFans está íntimamente ligado a la industria del contenido para adultos, aunque no se limita a ella. De esta forma, son muchos los usuarios que monetizan su imagen y cuerpo a través de imágenes o vídeos de carácter sexual. Este modelo de negocio, del que viven cientos de miles de personas, ha generado intensos dilemas morales y éticos. Por un lado, los defensores argumentan que se trata de una herramienta de empoderamiento económico, especialmente para mujeres que encuentran autonomía financiera sin depender de productoras o intermediarios. Sin embargo, los más críticos señalan que puede incurrir, precisamente, en una falsa idea de empoderamiento entre las mujeres a partir de la cosificación e hipersexualización de sus cuerpos, lo que hace que algunos incluso lo comparen con la prostitución. Además, señalan que es la presión económica lo que lleva a las usuarias a exponerse, sin que tengan una verdadera libertad de elección. El debate es complejo y existen opiniones de diversa índole. «Yo partí de una situación de necesidad», reconoce Dana, conocida como 'Hurona Rolera' en redes sociales, quien llegó a OnlyFans por motivos económicos en un momento en el que circulaban fotos íntimas suyas en Internet. «Pensé: si esta gente me puede financiar el mal momento que estoy pasando, lo voy a hacer», explica a ABC. En el caso de Efosi, quien era prácticamente anónima en redes, surgió como forma de monetizar lo que para ella ya era una afición. Sin embargo, no fue del todo fácil tomar la decisión: «Estuve 5-6 meses dándole vueltas, investigando, mentalizándome de que lo que subes en Internet va a estar siempre ahí». Ambas son conscientes de las implicaciones que tiene vender contenidos de carácter íntimo en la plataforma. «La gente te lo va a recordar siempre y tienes que tener muy claro que no te va a afectar para hacerlo. Yo, ante todo, creo que está la salud mental», defiende Dana. Frente a la visión de 'empoderamiento' e independencia económica que defiende Efosi, está la perspectiva de Dana, quien no tiene problema en calificar el trabajo en OnlyFans de una forma de «prostitución», aunque no se produzca un intercambio sexual físico. «Siempre que hay un comprador hacia ti, que al final no está comprando un producto, sino parte de ti y de tu intimidad, se establece una dinámica de poder», sentencia la joven, para la que el atractivo de OnlyFans radica en que los 'clientes' «sienten que acceden a ti de una forma más íntima y personal que en otras plataformas». Hurona Rolera critica la deriva que, para ella, están llevando las redes sociales. «Hay muchísimo blanqueo. Estamos en un momento digital súper sexualizado. Como somos adictos a la dopamina, cada vez necesitamos el estímulo más fuerte, y hay muchas formas, no ya solo hablando directamente del tema, sino en el estilo de vídeos, de perfiles...», señala. Lejos de lo que sostienen muchas usuarias de OnlyFans, para Dana no es «nada empoderante». «Tampoco voy a decir que me parezca humillante», aclara la joven, quien asegura que «no recomendaría a ninguna chica dedicarse a esto», salvo casos de verdadera necesidad económica. «Dinero fácil es, ¿pero a qué precio?», se pregunta Dana, que defiende la importancia de cuidar la salud mental. «Tienes que ser mentalmente muy fuerte y tener muy claras las cosas para hacer este tipo de cosas. Si te lo puedes evitar, por el estigma social, por tu propia salud mental... hazlo», aconseja. Al ser preguntadas las dos creadoras de contenido por una regularización o incluso prohibición de OnlyFans a través de una ley que abola la prostitución, ambas defienden que no se trata de algo positivo. «Este tipo de leyes solamente demuestran que realmente no es una preocupación por las mujeres, sino reparo al sexo», defiende Efosi. Para la creadora de contenido, en OnlyFans se siente «realmente segura». «Existimos personas que nos sentimos bien y nos gusta», asegura la joven: «En ninguna cabeza cabe que estés mejor sin tener derechos que teniéndolos». En cuanto a Dana, cuenta que «partí de una situación de necesidad» y considera que «no podemos ignorar a la cantidad de mujeres que se dedican a esto porque no se han visto en otra». «Creo que intentar prohibirlo así es un error garrafal por el hecho de que estás desprotegiendo a los usuarios», defiende. «En un mundo utópico me encantaría que la prostitución no existiera, porque las mujeres no seríamos un objeto de consumo, pero es así, entonces desproteger a la gente que se está dedicando a ello me parece un error porque va a seguir estando», finaliza.