Los principios de Txapote

Mira por dónde resulta que Txapote tenía principios. Principios miserables, principios abyectos, principios canallas, pero principios. Los suficientes para rechazar la semilibertad que el Gobierno vasco le ha ofrecido. El tipo se niega a pedir perdón y a firmar ese papel en que algunos de sus colegas se declaran de boquilla medianamente arrepentidos para acogerse a los beneficios; está orgulloso de su currículum, es consciente de su macabra condición de símbolo y quiere acumular legitimidad moral –lo de moral es una forma de hablar– para liderar una facción tardoetarra irredenta cuando haya cumplido su castigo, quizá sabiendo que entre cierto sector de la sociedad vasca bastante significativo aún es posible gozar de un prestigio como asesino. Lo relevante del asunto,... Ver Más