Hay quien cree que la ciencia vive necesariamente en laboratorios asépticos con jerga de iniciados. Llevo casi toda la vida trabajando por lo contrario: la ciencia se defiende con igual dignidad tomando algo y hablando en román paladino. Ciencia en el Bar nació de esa convicción, compartida con dos científicos y amigos: Joaquín Sevilla e Ignacio López Goñi. Sabemos que el conocimiento no pierde rigor cuando se mezcla con humor, ironía y conversación, y que el bar es un magnífico acelerador de preguntas incómodas. Allí hablamos de ciencia, es decir, de cultura, de actualidad, de mitos, con experimentos tabernarios que cualquiera puede repetir en casa.