La vivienda se ha convertido en el gran factor de desigualdad de nuestro tiempo. En la Comunitat Valenciana, la escalada de los precios del alquiler y de la compra ya está estrechando el margen vital de amplios sectores de la clase media. En ese contexto, la vivienda pública —la que se impulsa con suelo y recursos de todos— debería actuar como dique frente a la precariedad residencial.