Viajar para comprar: Córdoba concentra el 45% del gasto aunque los pueblos tienen más comercios por vecino

Un informe muestra la evolución del comercio en la provincia desde el año 2010, con sectores al alza como los deportes y los juguetes, y otros caídos en desgracia, como las ferreterías y los comercios culturales El comercio de Córdoba, uno de los sectores clave en la provincia de Córdoba, ofrece una paradoja que retrata con precisión los profundos cambios experimentados en los últimos quince años: mientras los municipios rurales mantienen, en términos relativos, más establecimientos por habitante, es la capital la que concentra cerca del 45% del gasto total en comercio minorista de toda la provincia. Es decir, los vecinos de muchas comarcas siguen teniendo más tiendas “a pie de calle” por cada mil habitantes, pero una parte sustancial de su consumo termina realizándose en la ciudad. Ese “viajar a la capital para hacer compras” sigue hoy mandando en un sector que afronta retos mucho más acuciantes, relacionados con las nuevas tecnologías y las compras por internet. De todo eso habla el estudio Evolución del comercio por comarcas 2010-2024 , encargado por Comercio Córdoba y financiado por la Consejería de Empleo, Empresa y Trabajo autónomo de la Junta de Andalucía, que analiza la transformación del sector en las ocho comarcas cordobesas a lo largo de un periodo marcado por la salida de la crisis financiera, el impacto de la pandemia y la aceleración del comercio electrónico. Con 772.152 habitantes repartidos en ocho comarcas —Alto Guadalquivir, Campiña Sur, Guadajoz-Campiña Este, Los Pedroches, Subbética, Valle del Guadiato, Valle Medio del Guadalquivir y la capital—, la estructura territorial condiciona de forma decisiva la red comercial. La capital, con el 41,8% de la población, actúa como centro regional y nodo de atracción provincial. No solo concentra población, sino también oferta especializada, grandes superficies y comercio vinculado al turismo, lo que amplía su radio de influencia mucho más allá de sus límites administrativos. Frente a ello, comarcas del norte como Los Pedroches o el Valle del Guadiato, con fuertes pérdidas demográficas desde 2010, mantienen una red de pequeños establecimientos de proximidad que cubren el consumo diario, pero con menor capacidad de retener el gasto en productos especializados. Centro comercial La Sierra. La suburbanización interior Del estudio se extrae que la provincia de Córdoba, como muchos otros territorios mediterráneos, ha experimentado un proceso de suburbanización interior, en el que ciertos núcleos urbanos intermedios (en Córdoba sería principalmente Lucena, Puente Genil, Priego de Córdoba, Montilla y Cabra), han adquirido un papel central dentro de sus comarcas, especialmente en la Subbética. Estos municipios, con poblaciones significativas, actúan como focos de atracción comercial para áreas rurales cercanas, ofreciendo bienes y servicios que no se encuentran en los pequeños pueblos de su entorno. Así, la capital, Córdoba, sigue siendo el principal centro regional, aunque no alcanza la escala de un área metropolitana como Sevilla o Málaga. Su capacidad de atracción es provincial, abasteciendo consumos especializados y recibiendo población flotante de los municipios suburbanos, mientras que estos últimos combinan funciones residenciales con comercio de proximidad, configurando un sistema jerárquico de centros urbanos que articula la provincia de manera escalonada y jerarquizada. Y es que el estudio confirma esta dualidad: muchas comarcas rurales presentan más establecimientos por cada mil habitantes en sectores básicos —alimentación, equipamiento personal o comercio ambulante— que la capital. Sin embargo, la capacidad de atracción de Córdoba en consumos no diarios y especializados provoca que casi la mitad del gasto provincial se realice en la ciudad. La capital combina gran superficie, comercio especializado, centralidad administrativa y un potente flujo turístico que dinamiza áreas como el casco histórico. Esa concentración de oferta genera desplazamientos periódicos de consumidores desde municipios de toda la provincia. En cambio, los pueblos, pese a mantener más tiendas por vecino en muchos casos, sufren la pérdida de población y la dificultad de sostener actividades especializadas. El informe subraya que el comercio no es solo actividad económica, sino elemento vertebrador del territorio. En áreas rurales actúa como servicio esencial y espacio de cohesión social; en la capital, como motor de centralidad y atracción supracomarcal. Oferta comercial por comarcas. Los cambios en el sector El informe detecta un cambio estructural profundo en determinados sectores tradicionales. El más afectado es el bricolaje —donde se incluyen ferreterías y venta de materiales de construcción—, que ha sufrido un auténtico colapso: de más de 1.600 establecimientos en 2010 se ha pasado a 808 en 2024 tras perder 787 locales, lo que supone una caída del 49,3%. La contracción ha sido generalizada en todas las comarcas. En Guadajoz-Campiña Este el desplome alcanza el 70,4%, mientras que en la capital la caída es del 53,8%. Paradójicamente, pese al cierre masivo, algunas comarcas rurales mantienen mayor densidad de tiendas por habitante que la ciudad. El comercio mixto —supermercados, hipermercados y grandes almacenes no especializados— también registra una fuerte sangría: 1.803 establecimientos menos en la provincia (-48,8%). El retroceso afecta tanto a zonas rurales como urbanas, reflejando un cambio en los hábitos de compra y en la concentración empresarial. Por su parte, el gasto en ocio y cultura en establecimientos físicos se ha desplomado un 36,5% a nivel provincial. El informe señala que el dinero ha migrado desde los libros y discos físicos hacia suscripciones y servicios digitales. En contraste, el comercio tradicional de base alimentaria (fruterías, carnicerías, pescaderías o panaderías) se revela como el sector más resiliente. La caída provincial es apenas del 4,1% en quince años. Incluso hay comarcas que crecen, como el Valle Medio del Guadalquivir (+11,3%) y Los Pedroches (+4%). Estas zonas superan ampliamente a la capital en número de establecimientos por cada mil habitantes, consolidando su papel como red básica de proximidad en entornos rurales. La capital, por su parte, apenas pierde tejido en este ámbito e incluso suma ligeramente (+1,1%), aunque con menor densidad relativa. Envolviendo juguetes para navidad El auge inesperado: deportes, juguetes y nuevos nichos Eso sí, el sector que más crece es el de deportes y juguetes, que prácticamente duplica su tamaño: +107% en el conjunto provincial, hasta alcanzar 327 establecimientos. En el Alto Guadalquivir el incremento es del 242,9% y en la Campiña Sur del 128,6%. Aunque la densidad por habitante sigue siendo modesta, el dinamismo muestra claros cambios en el ocio familiar, el auge del deporte y la especialización comercial. También destacan los “otros comercios no especializados”, que crecen un 124,8%. Este cajón de sastre incluye desde tiendas de segunda mano hasta artículos religiosos o de artesanía, reflejando nuevas fórmulas comerciales y procesos de adaptación que parecen funcionar en el escenario actual. Por su parte, salud, belleza e higiene aumenta un 21,6% en la provincia, con especial fuerza en la Campiña Sur (+61%). El envejecimiento demográfico y una mayor preocupación por el cuidado personal explican parte de esta expansión. Los cambios en las pautas de consumo dibujan a un cordobés que invierte más en su casa y menos en su imagen exterior. Mientras que la demanda en Jardinería ha explotado con un crecimiento del 130,5% , el gasto en Vestido y Calzado ha caído un 26,2%, el mayor retroceso absoluto de todos los sectores analizados (-98,8 millones de euros). El estudio destaca que la pandemia de COVID-19 aceleró tendencias que habrían tardado una década en consolidarse, y concluye que el comercio electrónico ha reconfigurado la realidad urbana. El riesgo actual es una “desertificación comercial” que afecte especialmente a las personas mayores y a la vitalidad de los centros históricos mediterráneos, donde el pequeño comercio de proximidad es el último baluarte contra modelos de vida cada vez más privatizados.