Los residentes alertan de sobrevuelos a muy baja altura, molestias acústicas continuas y temen por su seguridad tras el incremento de operaciones aéreas El aeropuerto de Córdoba es uno de los principales objetivos del Ayuntamiento en un plazo corto de tiempo. La meta es recibir vuelos internacionales y que la frecuencia aumente con el paso de los meses. Es por ello que la instalación de la Aduana sigue estando presente. Pero que este medio de transporte aumente su presencia en la capital también trae consigo problemas, como a los vecinos del sector 3 del barrio de la Electromecánica. Los ciudadanos de este punto de la capital se han reunido para levantar la voz y quejarse sobre los ruidos que generan estos aviones al aproximarse a la pista para su aterrizaje. A través de un grupo de WhatsApp que ya cuenta con más de 120 vecinos activos, la comunidad se está organizando para exigir soluciones tanto al Ayuntamiento como a Aena por el sobrevuelo constante de aeronaves a muy baja altura y el abandono histórico de sus infraestructuras. El conflicto reside en la reciente reactivación del aeropuerto de Córdoba para vuelos nacionales, lo que ha incrementado el tráfico de aviones de gran capacidad. Según denuncian los afectados, las maniobras de aproximación se realizan directamente sobre sus viviendas, provocando un ruido ensordecedor que interrumpe la vida cotidiana tanto en el interior de las casas como en los patios. Los vecinos aseguran que, a pesar de estar a unos seis kilómetros de la pista, los aviones pasan a altitudes que estiman entre los 100 y 200 metros. El problema también es de seguridad Los vecinos han recalcado a este periódico que la preocupación no es solo acústica, sino también de seguridad. “Un avión de esos pega un petardazo y se cae aquí encima”, relata uno de los portavoces vecinales, quien ya ha tramitado dos reclamaciones formales ante Aena. En estos escritos argumentan que las casas fueron construidas mucho antes que el aeropuerto y que existen rutas alternativas que no obligarían a las naves a sobrevolar una zona urbana consolidada antes de aterrizar. Por su parte, Aena ha respondido por escrito a las quejas vecinales alegando que las trayectorias de aterrizaje y despegue por las cabeceras de pista 03 y 21 son de obligado cumplimiento. Según el organismo, la elección de la pista depende de las condiciones meteorológicas, especialmente el viento, y aseguran que las operaciones realizadas durante los meses de verano en la pista 21 se ajustan estrictamente a la normativa de seguridad aérea vigente. Sin embargo, los vecinos no aceptan estas explicaciones como definitivas. Han sostenido que el diseño de las líneas de aproximación debería modificarse ahora que se pretende potenciar el aeropuerto como internacional o incrementar el número de vuelos. Por otro lado, estos ciudadanos también han criticado autoridades prioricen el desarrollo económico y turístico de la ciudad sin considerar el impacto directo en el bienestar de quienes viven bajo el eje de la pista. La iluminación, otro problema a tener en cuenta A este contratiempo se suma el estado de la iluminación pública en el barrio. Los residentes han denunciado también a este periódico que las farolas actuales tienen más de 30 años de antigüedad y son demasiado bajas, lo que deja muchas calles prácticamente a oscuras. Esta falta de visibilidad ha generado un aumento en la sensación de inseguridad y ha propiciado actos de vandalismo, incluyendo el robo y la quema de vehículos en las proximidades. La indignación vecinal crece al comprobar que el Plan de Iluminación de 2026 no contempla inversiones significativas para esta zona. Aseguran que el Ayuntamiento no ha destinado presupuesto para renovar las luminarias, limitándose en el mejor de los casos a cambios puntuales de bombillas que resultan insuficientes para paliar el problema de la oscuridad y la inseguridad ciudadana. Ante esta situación, el movimiento vecinal ha comenzado una recogida de firmas, sumando ya unas 80 adhesiones, para enviar una carta formal al alcalde y que así se traten de solucionar unos problemas que se incrementan con el paso del tiempo.