La esquiadora china Eileen Gu ha vivido este domingo, en la última jornada de los Juegos Olímpicos de Invierno un duro revés casi al mismo tiempo que revalidaba su título de campeona olímpica en halfpipe. Gu, de 22 años, se colgaba nuevamente la medalla de oro, la sexta de su carrera como deportista. Sin embargo, la alegría sobre la pista daba lugar a las lágrimas de tristeza durante su posterior rueda de prensa, en la que comunicaba una mala noticia: el fallecimiento de su abuela, que acababa de conocer al término de la prueba, motivo por el cual llegó tarde a la sala de prensa. "La razón por la que he llegado tarde es porque me han comunicado que mi abuela ha fallecido", comunicó mientras rompía a llorar. "Fue una parte muy importante de mi vida mientras crecía, alguien a quien admiraba muchísimo. Era muy fuerte, una luchadora, y creo que lo interesante es que mucha gente va por la vida sin rumbo, pero ella era como un barco de vapor. Esta mujer dominaba la vida, la tomaba por las riendas y la convertía en lo que ella quería. Me inspiró muchísimo", dijo ante la prensa, en homenaje a su abuela recién fallecida. "La última vez que la vi, antes de ir a los Juegos Olímpicos, estaba muy enferma, así que sabía que era una posibilidad. No le prometí ganar, pero sí ser valiente. Ella lo ha sido. Y por eso sigo hablando de apostar por mí misma, de ser valiente y arriesgarme. De hecho, se remonta a la promesa que le hice a mi abuela". Por ese motivo, Gu reconoce sentirse "muy feliz de haber podido cumplirla y espero que se sienta orgullosa" lo que no quita que ese momento haya sido "muy difícil para mí ahora. Así que me disculpo de verdad", finalizaba de nuevo ante los medios de comunicación.