Llega el invierno y, con él, un problema que se repite en miles de hogares españoles: la bombona de butano parece durar la mitad. Si en verano un recambio te permite cocinar o calentar agua durante un mes, en los meses más fríos apenas llega a las dos semanas. Muchos usuarios se preguntan si hay algún tipo de engaño detrás, pero un fontanero experto ha arrojado luz sobre este misterio a través de una sencilla explicación que se ha vuelto viral. La respuesta no está en una estafa, sino en una simple lección de física que afecta directamente a nuestro bolsillo. Para entender qué ocurre, primero hay que saber cómo funciona una bombona de butano. En su interior, el gas no se encuentra en estado gaseoso, como podríamos pensar, sino en estado líquido. Para que podamos usarlo en nuestros electrodomésticos, necesita evaporarse y crear presión dentro del recipiente. Es esta presión la que empuja el gas hacia el exterior cuando abrimos la válvula. Aquí es donde la temperatura juega un papel crucial. El proceso de evaporación depende directamente de la temperatura ambiente. Según detalla el profesional, a una temperatura agradable de unos 15 grados, el butano genera aproximadamente 2 bares de presión, más que suficiente para un funcionamiento normal. Sin embargo, el escenario cambia drásticamente cuando llega el frío. A 0 grados, la presión se reduce a menos de un bar, y si la temperatura baja de los 0,5 grados, la presión es tan baja que, prácticamente, el gas ni sale. Esto provoca la sensación de que la bombona se ha agotado antes de tiempo. Como explica el fontanero, no es que el gas haya desaparecido: "El butano sigue aquí dentro, pero sin presión suficiente como para poder salir". En otras palabras, la bombona todavía contiene combustible, pero este se encuentra atascado en estado líquido e incapaz de generar la fuerza necesaria para ser liberado y consumido. Por eso, al levantarla, notamos que aún pesa, pero el aparato no funciona. Afortunadamente, la solución es mucho más sencilla y económica de lo que parece, y no requiere conocimientos técnicos. Se trata de un viejo truco de la abuela que la ciencia respalda por completo, especialmente útil si la bombona se encuentra en el exterior de la vivienda, como en un patio o una terraza, donde está más expuesta a las bajas temperaturas. La clave es aislar la bombona térmicamente. Esto se puede conseguir de varias formas, ya sea utilizando una funda térmica diseñada específicamente para este propósito o, de manera más casera, envolviéndola con una manta vieja o cualquier otro material aislante que tengamos a mano. El objetivo es mantener la temperatura del metal y del gas en su interior, evitando que descienda a niveles críticos. Lejos de ser un remedio sin fundamento, se trata de pura gestión térmica. "No es coña, es gestión térmica", subraya el experto. Al aislarla, se mantiene la temperatura y aumenta la presión interna, permitiendo que el butano se evapore correctamente y fluya con normalidad. Eso sí, el fontanero lanza una advertencia muy seria para los más imprudentes: "Ojito, que os conozco, nada de darle calor directo". Es fundamental no utilizar nunca fuentes de calor como estufas, sopletes o secadores de pelo para calentar la bombona, ya que esto podría provocar un aumento descontrolado de la presión y un grave riesgo de explosión. Finalmente, el profesional deja una pregunta en el aire que muchos consumidores se plantean: ¿qué botellas mejor? ¿Las de toda la vida o las nuevas de aluminio? Aunque no ofrece una respuesta cerrada, esta cuestión abre un debate sobre si el material del envase puede influir en la conservación de la temperatura. Las bombonas tradicionales de acero son más pesadas, mientras que las nuevas, más ligeras, tienen una composición diferente. La elección podría tener un impacto en la rapidez con la que el frío afecta al gas, aunque la solución de aislamiento térmico sigue siendo el método más eficaz y seguro para garantizar el suministro durante todo el invierno. En definitiva, la próxima vez que tu bombona de butano deje de funcionar en plena ola de frío, recuerda que lo más probable es que no esté vacía. Con un gesto tan simple como abrigarla, no solo te asegurarás de aprovechar todo el combustible por el que has pagado, sino que también evitarás la molestia de tener que cambiarla antes de tiempo, optimizando el consumo y ahorrando dinero en el proceso.