Si hay algo más absurdo que correr por correr, es hacerlo en dirección contraria al destino que se persigue. Sucede cada vez que viajamos a Andalucía desde Alicante en tren. Confundir la realidad con un videojuego trae malas consecuencias, y en la carrera por la Alta Velocidad la estructura radial con la que están concebidas las infraestructuras ferroviarias ha jugado una mala pasada a quienes habitamos en Alicante y Murcia.