Su rostro aún se recupera de una parálisis facial. Dentro de su cuerpo permanecen esquirlas de las balas que recibió tres años atrás. En su torso hay partes sumidas; huecos que quedaron como vestigio de las heridas. Más allá, el miedo. El terror que María Isamar Pérez Caballero tiene al salir a la calle y volver a encontrarse con los integrantes de la Guardia Nacional (GN) que le dispararon el 6 de diciembre de 2022.