Washington amaneció con un déjà vu de los noventa, pero en versión telefónica. En pleno terremoto político por el varapalo del Tribunal Supremo a los aranceles de Donald Trump , un tal «John Barron» llamó a C-SPAN para desahogarse. El nombre no era nuevo. La voz, tampoco. Es el seudónimo que Trump usaba en aquella década para llamar a medios de todo tipo defendiéndose a sí mismo. La voz es idéntica a la suya. El supuesto votante republicano de Virginia entró en antena con una energía conocida y una tesis clara: el Supremo acababa de cometer «la peor decisión de su vida». En pocos segundos, el repertorio se amplió. Hakeem Jeffries pasó a ser «un dope». Chuck Schumer, alguien que... Ver Más