Desierto de posteridad

A muchos nos ha costado darnos cuenta de que estaba ahí llamando a la puerta porque las lluvias y los temporales hacían imperceptible el olor que anuncia en la ciudad la llegada de la que para muchos es la época más bonita del año. Lo olvidamos hasta que el miércoles nuestra frente se convirtió en el retablo de la verdad más verdad que existe: Polvo somos, y en polvo nos convertiremos. Este año la alarma del rito ha venido más acentuada si cabe. La muerte ha invertido en su macabra propaganda y se ha empeñado en dejarnos presente nuestra fragilidad, afilando con la piedra de la injusticia el frío filo de la guadaña. Somos polvo, somos vulnerables. Nos mueven vientos... Ver Más