De taras mentales e hipocresía

El grado de deterioro de la convivencia política alcanza ya unos niveles insostenibles, inimaginables hace apenas unos pocos años atrás. Las sesiones de control al Gobierno en el Congreso se ha convertido en una especie de aquelarre en las que los diputados sólo saben ulular al adversario, como ocurrió la pasada semana a cuenta de la presunta agresión sexual protagonizada por el ya ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional. Encender la mecha del frentismo y el sectarismo tiene estas cosas, una deriva promovida por Pedro Sánchez con la intención de aislar a la derecha y así le va, basta ver lo sucedido en Extremadura y Aragón. En esta estrategia del PSOE todo vale, aunque sea ridiculizar a Felipe González, culpabilizar al fallecido Javier Lambán de los fracasos electorales o responsabilizar al PP –siete años ya fuera del Gobierno– de los problemas de mantenimiento en la red viaria y ferroviaria.