Tres narcotraficantes y sus guardaespaldas se reunieron en un piso de Madrid el 2 de abril de 2025. Tuvieron que dejar los teléfonos móviles en la cocina. Su plan era aliarse para meter una tonelada de cocaína cada mes en España, a través del aeropuerto de Barajas. Alguien grabó la reunión con unas gafas espía que fueron recuperadas por la Policía y la Guardia Civil meses después.